A medida que se acercan las elecciones, han ido apareciendo vallas y anuncios de Realizando Metas (RM) que, independientemente de que parecen desafiar una prohibición del Tribunal Electoral (TE), dicen que van a poner “chen chen” en tu bolsillo. Como muchas cosas en esta vida merecen el beneficio de la duda, vamos a tratar de verificar la veracidad de esa promesa. Hay que comenzar recordando que el dueño de ese partido es el único condenado por haber hecho llegar chen chen del gobierno a una cuenta canasta para comprarse un grupo de medios de comunicación. También -con la ayuda de su candidato- puso un montón de chen chen en los bolsillos de la italiana Finmeccanica, a través de la compra de infames -e inútiles- radares. Por otro lado, puso mucho chen chen en el bolsillo de una empresa israelí cuyo software ha sido vinculado a escándalos de escuchas ilegales a políticos, empresarios, magistrados, diplomáticos y periodistas en Panamá y otros países. Pero en nuestro país no se puede de hablar de chen chen embolsillado sin referirse al mayor caso de corrupción de la región: el de Odebrecht. El titiritero de la candidatura de ese partido es el único al que sus propios hijos han reconocido -judicialmente- como aquel que puso decenas de millones de dólares en sus bolsillos, para lavarlos. Ha habido tanto chen chen en bolsillos ajenos, que ha tenido que pedirle a un magistrado brasileño del Tribunal Supremo Federal que impida que se utilicen en Panamá las pruebas aportadas por los delatores de la constructora, en sus acuerdos en Brasil.
Lo cierto es que si usted quería que alguien en realidad le pusiera chen chen en su bolsillo, no tenía que pensar siquiera en darle su voto a corruptos ni a sus testaferros. Hasta el pasado diciembre pudo haber entregado información sobre personas que recibieron sobornos de Odebrecht al Kleptocracy Asset Recovery Rewards Program (kleptocracy_rewards@treasury.gov) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Esos son los verdaderos dueños del chen chen. Además, los billetes que le habrían dado seguramente serían nuevos, no lavados.
Por cierto, todavía no han terminado de investigar el chen chen en la línea 1 del Metro y ya están hablando de construir un ferrocarril nada menos que hasta Chiriquí. ¡Imagínense! Un estudio técnico financiado por el gobierno de China calculó que su construcción costaría entre $4,000 millones y $5,000 millones. La edificación de las estaciones, su operación y mantenimiento conllevan otra millonada. Ese proyecto no sería ni económico ni viable. O sea, la especialidad de la casa del chen chen.

