Separación de poderes en juego, Estado de derecho en jaque, autoritarismo, extralimitación de funciones. Son apenas cuatro de la larga lista de calificativos con los que distintas voces de la sociedad civil y de la política han descrito la irrupción del contralor Anel Flores en una diligencia del Ministerio Público vinculada a una investigación de alto perfil.
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“Está acostumbrado a extralimitarse en sus funciones”, argumentó la diputada de Vamos, Alexandra Brenes, desde su curul en la Asamblea Nacional. “Hace lo que le da la gana”, completó su colega Yamireliz Chong.

El suceso del pasado jueves en la tarde, cuando Flores, junto a su subcontralor Omar Castillo, interrumpieron la entrevista que una fiscal anticorrupción realizaba a auditoras de la Contraloría que prepararon el informe que sustenta el caso por supuesto enriquecimiento injustificado contra el expresidente José Gabriel Carrizo, es el último episodio de la extensa historia de lo que se ha llamado “intromisión institucional” por parte del funcionario encargado de fiscalizar las finanzas de la administración pública.
El historial de intervenciones
El inventario de eventos revela un patrón que abarca distintos frentes del Estado y de la vida pública.
El 1 de julio de 2025, diputados de la Asamblea lo señalaron como uno de los actores que presionaron para inclinar la balanza a favor de la oficialista Shirley Castañeda en la elección de la presidencia del Legislativo. No lo logró. Ganó Jorge Herrera, del Partido Panameñista, luego de una alianza con Vamos, Seguimos y otros bloques.
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Ese día, los pasillos del Palacio Justo Arosemena se convirtieron en un hervidero de maniobras. Se multiplicaron las denuncias de presiones, matraqueo, jugarretas y torceduras de brazos.
Según denuncias de varios diputados en el pleno, además del contralor habrían participado su secretario general, Ventura Vega, y el asesor presidencial Jorge Ricardo “Ricky” Fábrega.
Pero, al día siguiente, cuando se le preguntó sobre el tema, el contralor amenazó con sacar los dossieres. Esta fue su frase exacta: “Yo tengo un montón de dossieres y de currículums que me entregaron todos estos diputados que hablan mal de mí hoy, pidiéndome nombramientos para esposas, para sobrinas, y bueno, no hay ningún problema, yo voy a divulgarlo”.
El acontecimiento fue comparado con otro emblemático caso de amenaza directa y chantaje desde el poder: cuando Ricardo Martinelli, siendo presidente de la República, amenazó con sacar los dossieres de sus críticos.
Era mayo de 2014, se acercaba el fin de su mandato. Martinelli les mandó un mensaje a los diputados de su partido: “Les revoco el mandato, como dos y dos son cuatro. Yo sí tengo el dossier y el pedigrí de todos en este país”, aseguró.
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El contralor vs San Miguelito
La historia sigue. En enero de este año, Flores redujo drásticamente el margen de maniobra de sus fiscalizadores en el municipio de San Miguelito, en medio de una disputa con la alcaldesa de esa comuna, Irma Hernández, por la gestión de la basura.
Flores la llamó “malcriada”. Hernández aseguró que él le pidió que recibiera a directivos de Revisalud, la empresa que durante décadas se encargó de recolectar los desechos en el distrito y a la que por esos días se le venció el contrato.

Con Vamos tuvo otro choque intenso. Ocurrió a mediados de diciembre de 2025, cuando los diputados independientes lo cuestionaron por múltiples transferencias discrecionales a municipios controlados por diputados de RM, el Partido Panameñista y Cambio Democrático.
Entonces, en represalia, el contralor afirmó que “la mayoría” de los diputados de Vamos no había rendido cuentas.
Los superpoderes
Por esos días, el contralor estrenaba superpoderes conferidos por la Resolución No. 3126-2025 del 23 de septiembre de 2025, que le permiten ordenar secuestros sobre patrimonios y adoptar “cualesquiera otras medidas que sean necesarias para proteger los intereses públicos”.
Por la intromisión en la entrevista a la fiscal, la Procuraduría General de la República, a cargo de Luis Carlos Gómez, mantiene en marcha una investigación.
El presidente de la República, José Raúl Mulino, guarda silencio sobre este asunto. La noche anterior al suceso había alabado la gestión del contralor en un evento de la Cámara de Comercio.


