Con el multilateralismo como eje para la defensa de la democracia, la seguridad y la estabilidad, Panamá acoge la 56.ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que reúne en Ciudad de Panamá a cancilleres, delegaciones de 32 Estados miembros, 37 observadores permanentes y más de 700 representantes de la sociedad civil.
Desde el Centro de Convenciones Atlapa, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, elogió el papel de Panamá como anfitrión y defendió la cooperación regional como una herramienta indispensable para enfrentar los desafíos del hemisferio.

“El multilateralismo no solo es importante, es necesario. Simplemente porque nos necesitamos unos a otros. No vivimos solos en un planeta, vivimos juntos”, afirmó durante una conferencia de prensa celebrada este domingo, víspera del encuentro.
En la rueda de prensa también participaron el canciller Javier Martínez Acha y la secretaria general adjunta de la OEA, Laura Gil. Ramdin afirmó que la asamblea trasciende la agenda habitual del organismo y la vinculó con el bicentenario del Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar en 1826.
A su juicio, ese legado debe inspirar “discusiones abiertas, honestas y respetuosas” para avanzar en una agenda común de paz y prosperidad.
Lea aquí: Secretario general de la OEA llega a Panamá para ultimar preparativos de la Asamblea General

“Panamá demuestra el liderazgo de un país pequeño en tamaño, pero grande en impacto”, dijo. “No solo conecta dos océanos, también es el centro de este hemisferio”, añadió.
El secretario general insistió en que América tiene condiciones para avanzar hacia la seguridad alimentaria, la seguridad energética y la atracción de inversiones. Citó a Panamá como ejemplo de estabilidad y destacó que el país alberga más de 250 sedes regionales de compañías globales.
Venezuela, Haití, Nicaragua y las elecciones
Ramdin también abordó varios de los temas políticos más relevantes del continente.
Sobre Venezuela, aseguró que la OEA está dispuesta a respaldar esfuerzos orientados a ampliar el espacio democrático y apoyar procesos electorales.
“El espacio democrático en las Américas debe ampliarse”, afirmó. “Siempre estaremos listos para apoyar ese esfuerzo y fortalecer las democracias donde la democracia está fallando”.

Respecto a Haití, pidió acelerar el proceso electoral y reforzar el apoyo internacional para estabilizar el país. En cuanto a Nicaragua, señaló que, aunque el organismo enfrenta limitaciones institucionales, “necesitamos prestar atención a lo que está sucediendo” porque sus efectos repercuten en toda la región.
También se refirió a las elecciones presidenciales de Colombia y llamó a que los resultados fueran aceptados de forma pacífica por todos los actores políticos.
“La responsabilidad de los líderes es aceptar el resultado pacíficamente para que la gobernabilidad pueda continuar”, señaló.
Lea aquí: Panamá vuelve a convocar a América, 200 años después del sueño de Bolívar
Panamá pide pragmatismo y más diálogo
El canciller panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez, aprovechó la apertura para defender una visión más pragmática de los consensos regionales.
“Trato de privilegiar dentro de los consensos la eficiencia”, afirmó.
Martínez-Acha cuestionó las dinámicas que terminan bloqueando acuerdos amplios por desacuerdos puntuales y advirtió que algunos foros internacionales corren el riesgo de quedarse sin resultados por posiciones inflexibles.
“Si tenemos grandes consensos en muchos puntos, ¿por qué no avanzar?”, preguntó.

Sobre Venezuela, reiteró que Panamá reconoce a Edmundo González Urrutia como presidente electo, aunque subrayó la importancia de una salida construida por los propios venezolanos.
“Sería oportuno involucrar a las democracias del continente en un diálogo con todos los actores de Venezuela que culmine en una elección libre y justa”, sostuvo.
Mientras la OEA reiteró su disposición a apoyar iniciativas orientadas a ampliar el espacio democrático en ese país, Panamá mantuvo su posición de reconocer a González Urrutia como presidente electo.
La OEA busca ser un “espacio seguro”
Ramdin insistió en que el organismo debe convertirse en un foro donde todos los Estados se sientan cómodos para debatir diferencias.
“La OEA debe ser un espacio seguro para que todos los Estados se involucren y compartan sus opiniones”, afirmó.
Añadió que la región ha recorrido un largo camino desde las dictaduras de las décadas de 1950 y 1960 y que ahora corresponde ampliar los espacios democráticos sin perder de vista los avances alcanzados.
“Debemos sentirnos orgullosos de nuestro hemisferio porque hemos recorrido un largo camino desde las dictaduras hacia las democracias”, señaló.

Salud mental, discapacidad y participación ciudadana
La secretaria general adjunta, Laura Gil, adelantó que la Asamblea discutirá resoluciones sobre salud mental e inclusión de personas con discapacidad, además de abordar temas como Haití y Nicaragua y debatir el presupuesto de la organización.
Gil destacó el alto nivel de participación en la reunión. Según informó, se registraron 746 representantes de organizaciones de la sociedad civil y actores sociales, 322 delegados oficiales de los Estados miembros, 121 participantes del sector privado y 42 representantes de organismos internacionales.

“Es una Asamblea General que despertó interés y que estoy segura sabremos responder”, afirmó.
También resaltó una iniciativa cultural inédita: la exhibición conjunta de 28 obras del Museo de las Américas de la OEA y del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, que posteriormente será trasladada a la Ciudad de las Artes.
“Para nosotros, la cultura es diplomacia”, sostuvo.
Financiamiento garantizado para 2026
Uno de los temas que surgió durante la conferencia fue la sostenibilidad financiera de la organización.
Ramdin confirmó que el presupuesto de 2026 ya fue aprobado y que Washington ratificó el pago de sus contribuciones correspondientes.
“Estamos contentos de haber recibido la confirmación de Estados Unidos de que van a pagar este año”, afirmó.
El secretario general reconoció que Washington aporta cerca de la mitad del presupuesto de la OEA, pero sostuvo que el organismo debe demostrar su utilidad para justificar mayores recursos en el futuro.
“El valor del multilateralismo y el valor de la OEA requieren más fondos para hacer más”, concluyó.

