Los primeros nombramientos de Shirley Castañedas en la estructura administrativa de la Asamblea Nacional apuntan a la continuidad de las redes de poder que han sobrevivido a los cambios de junta directiva.
En las direcciones con mayor influencia sobre el manejo interno del Legislativo, como Recursos Humanos y Presupuesto, la nueva presidenta ha optado por mantener o incorporar funcionarios con trayectoria en administraciones anteriores y vínculos políticos que trascienden las bancadas.
En la Dirección de Recursos Humanos nombró a Leila Chan de Quintero, quien hasta junio pasado figuraba en la planilla legislativa con el cargo de asesora técnica especializada, con un salario de $5,000.

Chan de Quintero, de acuerdo con los registros de la Asamblea, entró a la institución el 3 de enero de 2017, cuando el perredista Rubén De León era el presidente de ese poder del Estado.
En el Palacio Justo Arosemena afirman que tiene buena relación con las fracciones de Realizando Metas (RM), el partido oficialista, y sus aliados Cambio Democrático (CD) y el PRD.
Chan de Quintero reemplaza a Marielus De León Nieto, nombrada por Jorge Herrera.

Como subjefe de ese departamento, la nueva presidenta de la Asamblea nombró a Ricardo Álvarez, quien tenía el puesto de jefe de Planillas con un salario de $1,500. Álvarez está en la Asamblea desde 1985.
Castañedas también ratificó a Zuly López como jefa de Presupuesto, quien actualmente devenga un sueldo de $5,000, al igual que a Ceila Peñalba como directora de Asesoría Legal en Asuntos Administrativos, quien también gana un salario de $5,000 y otros $1,500 en gastos de representación.
Peñalba llegó a la Asamblea en julio de 2024 con la presidencia de Dana Castañeda, diputada oficialista, y se mantuvo en el periodo de Jorge Herrera, quien concluyó su gestión al frente de la presidencia de la Asamblea el pasado 30 de junio.
Como subdirector de Asesoría Legal y Técnica de Comisiones designó a José Acevedo.
Mientras que José Ricardo Muñoz, periodista de trayectoria en la televisión y la radio, es el nuevo director de Comunicaciones. Muñoz sustituye a Edwin Cedeño, quien ocupó ese cargo en las directivas de Dana Castañeda y Jorge Herrera.

La llegada de la nueva administración también se refleja en los espacios físicos de la Asamblea. En los pasillos y oficinas por estos días hay movimientos constantes, por ejemplo, se reubican puestos de trabajo, se desocupan despachos, llegan nuevos funcionarios y se reorganizan equipos.
El relevo político además de alterar el organigrama, también transforma la dinámica cotidiana de una institución que, con cada nueva junta directiva, vuelve a acomodar sus piezas.
La planilla y la política
La expectativa de la ciudadanía y de algunos diputados está ahora en qué va a ocurrir con la planilla de la Asamblea. Hasta junio pasado había 3,247 funcionarios, de acuerdo con la plataforma de transparencia de la Autoridad de Transparencia y Acceso a la Información, todos con la categoría “permanente”.
En salarios, esto representa $73.8 millones al año. De ellos, 1,672 hombres eran hombres (51.5%) y 1,575 mujeres (48.5%).
De esos 3,247 funcionarios, 77 ganaban el tope salarial de $5,000. Además, 796, o el 24.5% de la planilla, ingresaron a partir de julio de 2024, cuando inició el actual periodo constitucional 2024-2029.

Estos nombramientos representaban una masa salarial de $1.34 millones mensuales, unos $16 millones al año.
Solo en 2026 entraron 194 funcionarios, que cuestan $314 mil al mes.
La lista completa con las designaciones de la nueva jefa del Legislativo probablemente se conocerá en agosto próximo.
Facturas pendientes
Castañedas llegó con los votos de los diputados que representan a los partidos tradicionales en el Legislativo, como el PRD, CD y RM, entre otros.
El PRD, partido de gobierno en el quinquenio 2019-2024, abultó la planilla de la Asamblea no solo en ese periodo, sino también entre 2014 y 2019, cuando esta agrupación política tenía la bancada más grande y controlaba este poder del Estado.
En abril de 2025, los registros de la Contraloría revelaron que el PRD tenía una planilla que costaba $1.2 millones por mes, con al menos 700 funcionarios. En el despacho del diputado Benicio Robinson, presidente del PRD, había 145 personas, lo que le costaba al Estado $261,225 al mes.
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Algunos apuestan a que los nombramientos perredistas y otros que podrían venir tendrán oxígeno en la presente gestión. Sus primeras designaciones, funcionarios con trayectoria en administraciones anteriores y buenas relaciones con todas las bancadas que la eligieron, no apuntan en la dirección contraria.
Por ahora, la depuración de la planilla, la promesa que cada directiva hereda y ninguna cumple, sigue en la lista de pendientes.
