Kristi Noem, Enviada Especial de Estados Unidos para el Escudo de las Américas, concedió una entrevista a La Prensa en la que abordó los alcances de esta nueva iniciativa de cooperación en seguridad regional.
Noem detalló las expectativas de Washington respecto al papel de Panamá dentro del Escudo, los límites de la presencia operativa estadounidense en el país, el tipo de inteligencia que se compartirá con las autoridades panameñas, y las garantías de respeto a la soberanía nacional en medio de la lucha contra el narcotráfico y las redes criminales transnacionales que operan en la región.

¿Qué espera Estados Unidos que haga Panamá dentro del Escudo de las Américas?
Esperamos que Panamá haga lo que ya ha demostrado estar dispuesto a hacer: liderar junto a nosotros y liderar con el ejemplo. Panamá se encuentra en un cruce crítico para el comercio mundial y también es un punto de tránsito importante para las redes criminales.
Queremos que Panamá fortalezca el intercambio de inteligencia, la interdicción marítima y fronteriza, y la coordinación entre el Servicio Nacional Aeronaval (Senan), Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) y la Policía Nacional.
Panamá ya ha invertido 174 millones de dólares durante los últimos 18 meses para fortalecer sus capacidades de seguridad, y lo ha hecho con el apoyo de Estados Unidos.
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¿Busca Estados Unidos una mayor presencia operativa en Panamá?
Nuestro objetivo es una mayor cooperación operativa, no una ocupación estadounidense de Panamá. Estados Unidos proporcionará inteligencia, tecnología, entrenamiento, logística y capacidades especializadas donde Panamá lo solicite.
Las propias fuerzas de seguridad de Panamá deben seguir liderando. El Escudo funciona porque las naciones soberanas eligen trabajar juntas contra una amenaza que cruza todas las fronteras.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Estados Unidos para combatir a los cárteles en la región?
Estamos preparados para llegar tan lejos como sea necesario, y tan lejos como lo permitan la ley y nuestros acuerdos con las naciones socias, para desmantelar organizaciones que amenazan la seguridad de los estadounidenses y de nuestros aliados.
La nuestra es una campaña contra las redes criminales transnacionales y narcoterroristas. La Coalición Interamericana Contra los Cárteles ahora reúne a 20 países, lo que demuestra que la región comprende la magnitud de la amenaza.

¿Qué inteligencia compartirá Estados Unidos con Panamá?
Compartiremos inteligencia procesable que ayude a Panamá a identificar rutas de tráfico, embarcaciones, aeronaves, redes financieras, facilitadores y liderazgo de los cárteles.
Eso puede incluir información derivada de la vigilancia marítima, investigaciones policiales y otras capacidades estadounidenses. La inteligencia solo importa si produce acción, así que nuestro objetivo es mover la información rápidamente de los analistas estadounidenses a los oficiales panameños que puedan interceptar cargamentos, arrestar traficantes y desmantelar redes.

¿Contempla el Escudo de las Américas operaciones conjuntas dentro del territorio panameño?
El Escudo crea el marco para la acción conjunta, pero las operaciones dentro de Panamá deben basarse en el consentimiento de Panamá y en los acuerdos aplicables. Ya hemos visto a la coalición avanzar de la discusión hacia la cooperación militar práctica, incluyendo entrenamiento y coordinación operativa.
La pregunta no es si Estados Unidos quiere operar en Panamá; es si nuestros socios panameños determinan que las capacidades estadounidenses pueden ayudarles a alcanzar un objetivo de seguridad específico.

¿Cómo evitará esta nueva cooperación chocar con la soberanía de los países involucrados?
La soberanía no es un obstáculo para el Escudo, es uno de sus fundamentos. El presidente Mulino y el presidente Donald Trump han sido explícitos en que la cooperación debe respetar la soberanía y el territorio de las naciones participantes en el Escudo. Cada país decide qué asistencia solicita y qué papel jugarán sus fuerzas.

Lo que no aceptaremos es permitir que las organizaciones criminales exploten la soberanía como un escudo para el tráfico, la corrupción y la violencia.
¿Qué resultado concreto debería esperar ver Panamá dentro de un año?
Dentro de un año, Panamá debería ver un sistema de seguridad más rápido y más integrado: mejor intercambio de inteligencia, vigilancia marítima y de selva más fuerte, interdicciones más coordinadas, mejor identificación de las finanzas y el liderazgo de los cárteles, y más entrenamiento conjunto.
Panamá incautó 118.6 toneladas métricas de drogas en 2025, lo que subraya tanto la magnitud del desafío como la capacidad ya existente. La medida del éxito será simple: menos drogas llegando al hemisferio, menos redes criminales operando con impunidad, y un Panamá más seguro.



