Las actas originales del Congreso Anfictiónico de Panamá emprendieron su último viaje este lunes.
En medio de la celebración de los 200 años de aquella reunión convocada por Simón Bolívar, Brasil transfirió oficialmente a Panamá la propiedad de los documentos que registran las deliberaciones de 1826 y que durante casi dos siglos siguieron una ruta marcada por guerras de independencia, herencias familiares, ventas diplomáticas y negociaciones entre Estados.
La historia comienza con uno de los protagonistas menos conocidos del Congreso: Pedro Gual. Venezolano de nacimiento, colaborador de Bolívar, ministro de Relaciones Exteriores de la Gran Colombia y delegado en Panamá, Gual asumió en la práctica la custodia de las actas gracias al sistema rotativo que distribuía entre los países participantes las responsabilidades de la presidencia y la secretaría.
Cuando concluyó el congreso, Panamá era una ciudad sin archivos especializados ni condiciones adecuadas para conservar documentos de semejante valor histórico.
Gual simplemente las metió en su maletín. Los documentos lo acompañaron durante los años que siguieron a su carrera política y diplomática hasta Ecuador, donde murió a mediados del siglo XIX.
Las actas pasaron entonces a manos de sus descendientes. En aquella época no existían los mecanismos internacionales de protección patrimonial que hoy regulan este tipo de bienes. Los documentos quedaron incorporados al patrimonio familiar y permanecieron durante décadas bajo control privado.

Así llegaron a Brasil
La siguiente escala de su recorrido ocurrió en Brasil. Según relató a este medio el viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación, Carlos Guevara Mann, uno de los descendientes de Gual atravesaba dificultades económicas cuando participó en una conferencia relacionada con la disputa entre Ecuador y Perú.
Allí ofreció las actas al Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño. Brasil aceptó adquirirlas y las incorporó a la colección histórica del Palacio de Itamaraty.

Durante años, investigadores y miembros de la Sociedad Bolivariana panameña intentaron localizar los documentos. Algunos textos de las décadas de 1920 y 1930 incluso se referían a ellas como “las actas extraviadas”. No estaban perdidas. Permanecían en Brasil.
Panamá inició conversaciones para recuperarlas. En 1976, durante los actos del 150 aniversario del Congreso Anfictiónico, Brasil expresó disposición para entregarlas, pero la iniciativa no prosperó.
Los ministros de Relaciones Exteriores de Panamá, Javier Martínez-Acha Vásquez, y de Brasil, Mauro Vieira, firmaron el acuerdo que transfiere al país las actas originales del Congreso Anfictiónico de 1826. Como testigo de honor, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino. pic.twitter.com/bAH4SXRwyG
— Cancillería de Panamá (@CancilleriaPma) June 22, 2026
La historia dio un giro en el año 2000. Durante una Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá, el entonces presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, trajo las actas.
Sin embargo, Brasil conservó la propiedad jurídica de los documentos. Panamá recibió únicamente su custodia mediante una figura de depósito.
Ese arreglo permaneció vigente durante más de dos décadas.
La conservación, otro desafío
La cercanía del bicentenario reactivó las gestiones. Antes de concretar cualquier transferencia definitiva, las actas enfrentaron otro desafío: su conservación.
De acuerdo con lo que narró Guevara Mann a La Prensa, una evaluación realizada con apoyo del Organismo Internacional de Energía Atómica detectó la presencia latente de un hongo del género Aspergillus.
El microorganismo no había causado daños, pero podía activarse si cambiaban las condiciones ambientales.
La solución llegó desde la ciencia nuclear. Las actas viajaron nuevamente a Brasil, esta vez al Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares de São Paulo.
Allí recibieron un tratamiento de irradiación con rayos gamma para eliminar el riesgo biológico sin afectar el papel ni la tinta. El procedimiento permitió garantizar su preservación a largo plazo.
Paralelamente, las conversaciones diplomáticas para resolver el tema de fondo, el regreso a Panamá de los documentos, no paraban.

Finalmente, Brasil accedió a donar las actas a Panamá. La transferencia oficial se formalizó este lunes 22 de junio de 2026, exactamente dos siglos después de que los plenipotenciarios de Colombia, Perú, México y Centroamérica se reunieran en el antiguo salón capitular de Panamá para inaugurar el Congreso convocado por Bolívar.
Ese salón recibió al presidente José Raúl Mulino y a sus homólogos de Colombia, Gustavo Petro; de Guatemala, Bernardo Arévalo; y de Honduras, Nasry Asfura.

Al igual que representantes de diplomáticos de diversos países, entre otros.
La firma del acuerdo se dio entre el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez Acha, y su homólogo de Brasil, Mauro Vieira, en la antigua Sala Capitular del Convento de los Franciscanos, donde se firmaron las actas originales, hoy conocido como el Salón Bolívar de la Cancillería de Panamá.
Mulino actuó como testigo de honor del acto.
“Mediante este Acuerdo, el Gobierno de la República Federativa de Brasil transfiere, con carácter definitivo, a Panamá los originales de las Actas del Congreso Anfictiónico celebrado en Panamá del 22 de junio al 15 de julio de 1826, las cuales se encuentran en Panamá, por tiempo indeterminado, conforme al Acuerdo por Canje de Notas del 13 de noviembre de 2000”, dice el acuerdo.
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“El acuerdo que firmamos hoy es muy significativo. Es motivo de satisfacción para mi gobierno que Brasil pueda desempeñar un papel importante en la preservación y transmisión de su memoria. Es una pequeña pero concreta señal de que la tendencia hacia el acercamiento es, en efecto, una tendencia histórica. En el mundo de 2026, como en el de 1826, la huella de las incertidumbres y amenazas geopolíticas aún se hace presente. Más de 200 años de vida independiente y aspiraciones integracionistas en América Latina nos han legado una considerable herencia institucional, aunque no perfecta”, manifestó el representante de Brasil.
Mulino, mientras tanto, habló de cooperación entre naciones, ponderó la defensa de la libertad y la convicción de que el diálogo siempre será más poderoso que la división.
“La memoria compartida es también una responsabilidad compartida. Preservar nuestro pasado es la mejor manera de construir un futuro más sólido para las Américas”, manifestó el mandatario panameño al tiempo que envió un mensaje de agradecimiento y reconocimiento a su homólogo de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva.

