El Tribunal Electoral (TE) se anotó una victoria este martes 8 de septiembre en la Comisión de Gobierno, Justicia y Asuntos Constitucionales de la Asamblea Nacional (AN), Se aprobó en primer debate el proyecto de ley 700 que reconfigura los circuitos electorales.
El documento se avaló después de más de cuatro horas de debate en el que predominaron los cuestionamientos técnicos.
Por ejemplo, ¿por qué el TE aplica el cociente electoral de 43,026 electores en unos circuitos y lo descarta en otros? ¿Qué criterio sustenta el caso de Bocas del Toro y de un sector de Chiriquí en circuitos uninominales? El mapa propuesto en el proyecto 700, ¿resiste una prueba matemática más estricta que la que el propio organismo electoral dice haber aplicado?
La ronda de preguntas
La diputada Alexandra Brenes, del circuito 8-2 (San Miguelito), abrió la ronda de preguntas técnicas.
Quiso saber por qué, en el caso de Bocas del Toro, el proyecto deja de lado el criterio poblacional que exige el numeral 2 del artículo 147 de la Constitución para saltar directamente al numeral 4, el de la proximidad territorial y la concentración de la población. ¿Cuál es el criterio real para que un circuito sea considerado plurinominal?, preguntó.
Le respondió Osman Valdés, en representación del TE. Explicó que el distrito de Changuinola arroja un cociente de 1.5 al dividir su población entre los 43,026 electores que exige la fórmula, cantidad que no es suficiente para elegir a dos diputados.
“La norma constitucional es muy clara: el circuito plurinominal está constituido por todo distrito que elija dos o más diputados de acuerdo a las reglas matemáticas. Eso excluye a Changuinola”, explicó.
Lo mismo ocurre, agregó, con el distrito de Bugaba, Chiriquí, con un cociente de 1.27.
Brenes insistió en que la Constitución establece un orden entre los numerales del artículo 147 y que ese orden “no es optativo”. Su propio circuito, el 8-2 de San Miguelito, perderá un diputado y quedará con cinco; lo mismo ocurrirá en los circuitos 8-3 y 8-4, que bajan de 5 a 4 diputados cada uno.
Valdés atribuyó el resultado a que San Miguelito tiene un cociente de 5.85. Explicó que el sistema reparte primero los números enteros y luego reasigna las curules restantes según las fracciones decimales más altas de cada circuito.
Brenes dijo que, según sus cálculos, hay por lo menos siete circuitos que no alcanzan ni el 80% del cociente electoral y, aun así, son uninominales: el 3-2 de Colón; el 4-4 de Alanje y Boquerón; el 4-5 de Tierras Altas y Renacimiento; el 4-7 de San Lorenzo, Tolé y San Félix; el 6-2 de Los Pozos y Parita; el 6-3 de Ocú, Las Minas y Santa María, y el 9-4 de Atalaya, Montijo, Mariato y Río de Jesús. En todos ellos se elige un diputado.
“Me pregunto, en materia electoral, ¿qué sentido tendría el cociente si no todos lo siguen, si no toda división realmente da con esto?”, cuestionó.
Valdés defendió el método.
Argumentó que los circuitos que no alcanzan el cociente reciben representación por la fracción decimal, “porque no podemos dejarlos por fuera”, y aclaró que ese mecanismo nunca se aplica a los circuitos que ya son plurinominales por derecho propio, “porque la Constitución no dice en ningún lado que a esos circuitos yo les puedo agregar distritos”.
‘Mantequilla’
Al diputado Luis Eduardo Camacho, del partido oficialista Realizando Metas (RM), la discusión de los circuitos le pareció, en sus palabras, “mantequilla” frente a la que se avecina con otro proyecto de ley que presentó el TE: el número 699, que contiene modificaciones al Código Electoral y definirá las reglas del juego para las elecciones de mayo de 2029.
La intervención de Camacho giró a otro asunto igualmente espinoso: la residencia electoral.
“Aquí no es un secreto que para las elecciones se movilizan… buses que vienen para el interior y buses que van para el interior, de gente que no vive allá, pero están registrados. Esa es una forma de violentar la voluntad popular”, denunció, y pidió al Tribunal Electoral cruzar el padrón electoral con los censos nacionales para depurar esas residencias.
Matemáticas bajo la lupa
La diputada Walkiria Chandler, de Vamos, retomó el cuestionamiento matemático de Brenes y lo llevó más lejos. Ella contó 11 circuitos uninominales por debajo del cociente, no siete, y presentó dos ejemplos donde, según sus propios cálculos con las cifras del proyecto, el TE pudo fusionar circuitos y no lo hizo.
En Herrera, la suma de los circuitos 6-2 y 6-3 totaliza 61,147 electores. En Chiriquí, los circuitos 4-4 y 4-5 representan, en conjunto, 63,073, “es decir, 1.4” del cociente, según sus propias cuentas.
“Presentan incongruencias en sus números y en sus propios análisis sin mayor explicación”, argumentó, y exigió al TE “un elemento, una herramienta que haga tasable, medible, cuantificable, sustentable” el motivo por el que se fusionan unos circuitos y otros no.
Osman Valdés justificó la unión de Tierras Altas con Renacimiento, en Chiriquí, porque ambos distritos “cultivan los mismos productos”.
Esta respuesta no le gustó a Chandler. Respondió: “No puede ser que porque este lugar y este lugar, los dos siembran yuca y los de allá siembran pepino. Seamos serios, por favor, señores del Tribunal Electoral, y no me digan que un criterio o una métrica es porque siembran o cultivan los mismos productos”.

El director nacional de Organización Electoral, Rubén González, tomó entonces la palabra. Explicó que la Ley 22 de 2017 creó el distrito de Tierras Altas y generó la colindancia con Renacimiento, lo que, según dijo, cumple el numeral 4 del artículo 147 de la Constitución.
Las exposiciones, aportes y preguntas siguieron. Hablaron los diputados Ariana Coba, del Panameñista; Julio De la Guardia, de Cambio Democrático (CD), y Raphael Buchanan y Benicio Robinson, del Partido Revolucionario Democrático (PRD).
Robinson es el presidente de la comisión.
Coba exigió explicaciones sobre algunas modificaciones que, según dijo, se introdujeron al proyecto a última hora sin la debida consulta a los colectivos políticos. Detalló que en el documento formal que el Tribunal Electoral envió a su partido tras la reunión de consulta de octubre de 2025 no figuraba la separación de circuitos.
Cuestionó los criterios o eventos que motivaron al organismo a alterar la propuesta original a espaldas del consejo consultivo de partidos.
Coba pertenece al circuito 4-3 (Bugaba, Chiriquí), que se ve impactado con los cambios propuestos por el TE.

Mientras que Robinson defendió el proyecto y rechazó las voces que lo señalan de buscar un beneficio personal con la norma. Le tiró un dardo a los medios de comunicación. “Los medios de comunicación ahora están diciendo que Benicio se está haciendo una camisa”, dijo.
‘Yo corro en cualquier terreno’
“Yo corro en cualquier terreno”, añadió. Repasó su trayectoria política en la provincia de Bocas del Toro. Papel en manos, mostró sus credenciales de ocho periodos legislativos y recordó cómo, durante el gobierno de Mireya Moscoso (1999-2004), se eliminó el circuito en el que inicialmente competía.
Explicó que, tras verse forzado a trasladarse al circuito que representa Changuinola, logró obtener el respaldo popular para salir electo por cinco periodos consecutivos.

