Los ministros de Relaciones Exteriores de Panamá, Javier Martínez-Acha Vásquez, y de China, Wang Yi, sostendrán un encuentro bilateral crucial en Nueva York este martes, coincidiendo con la participación de ambos en la sesión especial del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), informó la Cancillería de Panamá.
De acuerdo al informe, la reunión entre los dos cancilleres será de agenda abierta, “en el marco de una mayor armonización de las relaciones entre China y Panamá, países que desde hace 170 años mantienen relaciones migratorias, comerciales y culturales”.
Sin embargo, se espera que la reunión estará inevitablemente marcada por la crisis logística y comercial más compleja entre ambos países desde el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, en 2017: el incremento exponencial en las inspecciones y retenciones de buques del registro mercante panameño en terminales de China.

El detonante de la crisis: Balboa y Cristóbal
El origen de este roce diplomático se remonta al pasado 30 de enero, cuando la Corte Suprema de Justicia de Panamá declaró inconstitucional el marco legal de la concesión otorgada a Panama Ports Company (PPC), filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison. La empresa administró durante casi tres décadas los estratégicos puertos de Balboa en el Pacífico y Cristóbal en el Atlántico, justo en las entradas del Canal de Panamá.
Al invalidarse el contrato, el gobierno panameño otorgó la operación temporal de estas terminales a dos de las corporaciones navieras y portuarias más grandes de Europa: APM Terminals en el Pacífico (filial del gigante mundial A.P. Moller-Maersk) y TIL Panamá (Terminal Investment Limited, subsidiaria de la multinacional italo-suiza MSC (Mediterranean Shipping Company) en el Atlántico, lo que provocó una fuerte reacción del país asiático.

Inspecciones masivas como represalia comercial
Pocos días después del fallo judicial, la presión comenzó a sentirse en el mar. Las autoridades portuarias chinas incrementaron drásticamente los controles técnicos.
El impacto a la marina mercante panameña —considerada como una de las más grande del mundo— ha sido severo:
Cifras récord: solo en el mes de abril, las retenciones escalaron notablemente; de 164 detenciones totales registradas en puertos chinos, 136 correspondieron a embarcaciones de bandera panameña, acaparando más del 82% del total, según datos del Comité de Control del Estado del Puerto del Tokyo MOU.
Impacto operativo: los retrasos prolongados en las autorizaciones de zarpe han generado pérdidas económicas y fricciones logísticas para las navieras globales.
Lo que Pekín califica como “inspecciones de rutina de la industria”, agencias como la Comisión Marítima Federal de Estados Unidos (FMC) y la comunidad marítima internacional, lo han interpretado como una respuesta geopolítica.

El propio presidente José Raúl Mulino, durante su conferencia de prensa semanal el pasado 30 de abril, calificó el aumento exponencial de inspecciones a buques panameños en puertos chinos como un “mensaje político”. Señaló que si bien todos los países pueden detener barcos bajo el esquema internacional del Tokyo MOU, el hecho de que las naves panameñas representaran más del 82% de los casos en abril era una anomalía evidente.
“No quiero que esto escale debido a un conflicto geopolítico, y que nuestros buques con bandera panameña se utilicen para intentar ejercer presión. Creo que eso no es justo”, manifestó el mandatario, atribuyendo el contexto actual a la disputa entre grandes potencias, como son China y Estados Unidos.

Tregua técnica
Sin embargo, Mulino reveló que recibió una comunicación directa y de “buena intención” por parte de la embajada de China en Panamá. Explicó que el gobierno de Pekín mostró su disposición para manejar la relación diplomática con mayor tranquilidad y resolver la disputa por canales técnicos.
En sus últimas declaraciones al respecto, el mandatario panameño afirmó que Pekín ha aceptado finalmente dirimir la disputa de las concesiones a través de las vías legales y arbitrales correspondientes, lo que ha permitido iniciar una leve disminución en las tensiones bilaterales este mes de mayo.
Ante este panorama, se espera que la cita en Nueva York represente la oportunidad para consolidar esta tregua técnica en un escenario donde el diálogo directo se imponga a las represalias comerciales.

