La primera reunión que atendió el presidente José Raúl Mulino en México fue en una mansión en Las Lomas de Chapultepec. En la residencia del empresario Carlos Slim.
El miércoles 15 de julio, el magnate recibió al mandatario panameño en la sala de su casa, un lugar en el que conviven esculturas de Rodin con pinturas de El Greco, Rubens y Renoir.
Hablaron sobre asuntos económicos, geopolíticos y las oportunidades que Panamá ofrece a las empresas mexicanas, según reportó un comunicado de la Presidencia de la República.

Por Panamá asistieron la primera dama Maricel Cohen, el canciller Javier Martínez Acha, tres ministros y el embajador en México. Del lado de Slim participaron, según el comunicado, “sus familiares más cercanos”.
Después del encuentro, Mulino se trasladó al Palacio Nacional para reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum y cerró la jornada en un foro con ejecutivos de 23 empresas mexicanas.
Allí presentó una cartera de proyectos estatales valorada en $30 mil millones, otros $8,500 millones en inversiones previstas por el Canal y mencionó el tren Panamá-David como una de las principales apuestas de su administración.

Telecomunicaciones: la puerta principal
A sus 86 años, Slim ocupa el puesto 16 de la lista de milmillonarios de Forbes de 2026, con una fortuna estimada en $125 mil millones, la más grande de México y de América Latina. Su activo principal es América Móvil, la mayor operadora de telecomunicaciones de la región; su familia controla además alrededor del 76% del conglomerado Grupo Carso, el grupo financiero Inbursa y la mayoría accionaria de la constructora española FCC.
La relación empresarial de Slim con Panamá recorre cinco gobiernos y combina telecomunicaciones, infraestructura, obras públicas y un arbitraje internacional aún pendiente contra el Estado panameño.
Su entrada al mercado local se produjo en 2008, durante el gobierno de Martín Torrijos, cuando Claro, filial de América Móvil, obtuvo una de las concesiones de telefonía móvil licitadas por la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos.

La empresa inició operaciones en 2009 y permaneció en el país hasta julio de 2022, cuando América Móvil completó la venta de Claro Panamá a Cable & Wireless Panamá por $200 millones.
La operación marcó la salida de América Móvil del mercado panameño de telefonía móvil.
El salto a la construcción
Para entonces, Slim ya tenía una segunda vía de negocios en el país. En 2014, el magnate comenzó a invertir en FCC, la constructora española que en esa época ya tenía una trayectoria en Panamá.
Ejecutó algunas de las principales obras públicas de las últimas dos décadas. Entre ellas figuran la Línea 1 del Metro de Panamá, en consorcio con Odebrecht; los tramos I y II del corredor Vía Brasil, por $455 millones; y la construcción de la Ciudad de la Salud para la Caja de Seguro Social (CSS), adjudicada por $554.3 millones.

En 2015, ya con Slim como accionista relevante de FCC, el consorcio integrado por Odebrecht y la constructora española ganó también el contrato para la Línea 2 del Metro.
La obra fue adjudicada por $1,857 millones pero su costo final superó los $2,100 millones.
El caso en España
En octubre de 2019, la Audiencia Nacional de España imputó a FCC como persona jurídica por presuntos delitos de corrupción en transacciones internacionales y blanqueo de capitales relacionados con proyectos ejecutados en Panamá.
La investigación examina el supuesto pago de $82 millones en comisiones vinculadas a las dos líneas del Metro y a la Ciudad de la Salud. Según las pesquisas, los fondos fueron canalizados mediante 38 facturas emitidas sin contraprestación real por el abogado panameño Mauricio Cort.
Los hechos investigados corresponden al período comprendido entre 2009 y 2015.
Según medios españoles, fue la propia asesoría jurídica de FCC, ya bajo el control de Slim, la que entregó documentación a la fiscalía en 2019.
La Ciudad de la Salud y el arbitraje
La Ciudad de la Salud, administrada por la Caja de Seguro Social (CSS), se convirtió en uno de los proyectos más conflictivos de la relación entre FCC y el Estado panameño.
Fue uno de mega proyectos del gobierno de Ricardo Martinelli. Sin embargo, la obra fue paralizada en 2015 por el gobierno de Juan Carlos Varela debido a supuestas irregularidades detectadas en la construcción.

Para entonces, la CSS ya había desembolsado alrededor de $343 millones.
FCC primero reclamó $65 millones por el freno del proyecto y luego presentó un arbitraje por $175 millones ante la Cámara de Comercio Internacional.
Sin embargo, en 2021 ambas partes alcanzaron un acuerdo: la empresa cedió el contrato, retiró el arbitraje y devolvió $1.2 millones a la CSS sin recibir compensación económica.
El gobierno de Laurentino Cortizo retomó la construcción con un nuevo contratista y la inauguró en enero de 2024.
Pero la disputa entre FCC y Panamá no terminó allí.
El 20 de junio de 2025, la compañía presentó una demanda contra el Estado panameño ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), organismo adscrito al Banco Mundial.
El reclamo asciende a $59 millones y está relacionada con tres contratos viales adjudicados entre 2008 y 2010.
La primera sesión del tribunal se celebró en diciembre de 2025.
Lea aquí: FCC reclama $14.9 millones a Panamá por contratos de carreteras
El tren Panamá-David
Se desconoce si Mulino y Slim hablaron sobre el tema en la cita de la casa de Las Lomas.
Sin embargo, el encuentro coincidió con un momento en que el Gobierno panameño promueve proyectos de infraestructura de gran escala, entre ellos el tren Panamá-David, una obra que de acuerdo con el mandatario panameño, “trasciende gobiernos”.

Durante su visita a México, Mulino presentó esa iniciativa ante inversionistas y empresarios. Resulta que dos empresas vinculadas a Slim, FCC y CICSA, participaron en la construcción del tramo 2 del Tren Maya, una de las mayores obras ferroviarias desarrolladas recientemente en la región.
La fundación
En paralelo a los negocios, la Fundación Carlos Slim ha desarrollado programas en Panamá. En noviembre de 2015, durante el gobierno de Varela. Slim visitó el país junto al expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton y el filántropo canadiense Frank Giustra.
Su fundación trabajó con el Ministerio de Educación y con la oficina de la Presidencia a cargo del programa Mi Escuela es Primero. En las comarcas Guna Yala y Emberá-Wounaan financió, junto a la Fundación Gates y el gobierno de España, la Iniciativa Salud Mesoamérica, un programa de equipamiento de puestos de salud y atención materno-infantil.

