El próximo viernes 9 de febrero estará ejecutoriada la decisión de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, de no admitir los recursos de casación de los cinco sentenciados en la causa célebre de New Business. En particular, la decisión de la Sala Penal representa un parteaguas para la justicia panameña: ya no hay intocables.
El expresidente Ricardo Martinelli Berrocal es el personaje más poderoso procesado por la justicia panameña en toda su historia. En el camino hacia esta condena fueron vilipendiadas una procuradora, cuatro fiscales, la jueza de primera instancia y la magistrada presidenta de la Corte Suprema de Justicia. A todas ellas se debe este triunfo.
El caso New Business, es mucho más que un escándalo de corrupción de la compra de medios de comunicación con fondos derivados de contratos públicos usando empresas pantallas. Este caso es una radiografía de cómo se hacen algunos de los grandes negocios en Panamá. La transcripción de los interrogatorios y testimonios es una disección del funcionamiento del mundo de las altas finanzas, y explica por qué Panamá aparece en tantas listas discriminatorias, y por qué la riqueza está tan concentrada en pocas manos en este país.
¿Qué pasa con EPASA?
La gran protagonista de esta saga es la Editora Panamá América S.A. (EPASA) Desde marzo de 2021 el Estado panameño tiene un porcentaje importante de las acciones de esa empresa. En todos estos años el Ministerio de Economía y Finanzas, que es el custodio del 40% de las acciones, no pidió una auditoría o una reunión de accionistas para conocer la realidad financiera de la editora. Ahora, que el Estado va a tener el 100% de las acciones de EPASA, se ignora qué es lo que eso significa.
Para nadie es un secreto que la parte editorial de EPASA fue trasladada a las instalaciones de Nex TV, el canal de televisión propiedad del expresidente Martinelli, ubicado en la Vía España en el barrio de Carrasquilla. La transferencia de la propiedad de EPASA al Estado va a implicar que Panamá reciba el control de la rotativa, de las marcas de los diarios publicados por EPASA, y por supuesto del terreno en el que están ubicadas estas instalaciones, en la Avenida Ricardo J. Alfaro. Esto puede ser un berenjenal para el gobierno actual, ya que muy rápidamente debe decidir lo que va a hacer con la nueva propiedad estatal. La idea de una subasta transparente y sumamente competitiva parece lo mejor.
Otra opción podría ser la conversión de EPASA en la editora del Ministerio de Educación para que allí se publiquen los folletos, materiales educativos complementarios, y hasta revistas académicas para todos los niveles del sistema educativo oficial (y particular). Con pequeños ajustes, la rotativa podría imprimir los billetes y chances de la Lotería Nacional de Beneficencia, así como otros documentos y textos del Estado. El costo de oportunidad de concentrar en una misma editora todas estas funciones, bien podría ahorrarle al Estado decenas de millones de dólares al año, y mantener trabajando a los buenos empleados de la rotativa, de los equipos de diseño, inserción, armada y producción, que actualmente tiene EPASA. El Ministerio de Economía y Finanzas puede generar las cifras necesarias para considerar si esto tendría un adecuado costo-beneficio para el Estado.
En cuanto a los medios impresos y digitales propiamente hablando, los nombres El Panamá América, Crítica y Día a Día pasan a ser propiedad del Estado. Si todavía hay hemeroteca esta sería una valiosa adición a la Biblioteca Nacional o a los Archivos Nacionales. Sin embargo, muy probablemente estos medios impresos reaparezcan con otros nombres y con la misma línea editorial. Existen otras rotativas capaces de imprimir esos medios, y seguramente con el cambio de gobierno habrá oportunidades para favorecer las alianzas periodísticas.
La era de la corrupción
Las condenas de ayer viernes 2 de febrero son apenas una acción contundente sobre el universo de la corrupción panameña. Se necesita mucho más, y sobre todo se deben incorporar las lecciones aprendidas de este caso:
- Todas las partes del sistema deben estar alineadas para derrotar a la corrupción. Un fiscal o magistrado corrupto, un Procurador flojo o una jueza tentada por los dólares, habrían hecho imposible este caso.
- Las estructuras de la corrupción se benefician de las estructuras de la opacidad. Si el banco que sirvió de base para la transacción no hubiera cooperado, New Business sería el nombre de una sociedad sin valor alguno.
- Panamá no tiene capacidad investigativa para este tipo de delitos, fue la rápida acción de las fiscales que arrinconaron a colaboradores del esquema lo que permitió desenredar la trama. Se necesita un cuerpo especializado de investigación judicial autónomo separado de la Policía Nacional.
- El Código Judicial y el Código Procesal Penal permiten de forma cotidiana el abuso del derecho de defensa, es decir la interposición de recursos dilatorios y el uso de tácticas que bordean lo antiético (a nadie se le olvidará jamás el papelazo del “ex” de la jueza), y tampoco es aceptable que las medidas sancionatorias sean solo multas irrisorias.
- El caso New Business se habría decidido hace un año, si los magistrados del Tribunal Electoral no hubieran cometido el error histórico de darle fuero electoral penal, al expresidente, en enero de 2022. Esto retrasó por casi un año el proceso. Si los magistrados Guerra, Juncá y Valdés hubieran hecho lo correcto Panamá no habría tenido que vivir este desasosiego. El fuero electoral penal debe ser eliminado de forma absoluta. No podemos permitir que los delincuentes se cubra con un fuero.
- El poder es hambriento, quienes tienen mucho suelen tener la gula de más poder. Los que entran pobres y salen millonarios, son tan malos como los que entran millonarios y salen billonarios. Panamá debe seguir avanzando en la transparencia y la institucionalidad de toda su economía y de su sector público. Tenemos la oportunidad de sanear al país el 5 de mayo del 2024.
Panamá tiene una deuda inmensa de gratitud con: Kenia Porcell, Tania Sterling, Zuleyka Moore, Vielka Broce, Ruth Morcillo, Emeldo Márquez, Baloisa Marquínez, Eliseo Ábrego, Manuel Mata Avendaño, José Hoo Justiniani, Eyda Amarilis Juárez, María Eugenia López Arias. Maribel Cornejo Batista y Ariadne García Ángulo.

