Algunas zonas de Barú y Alanje, en la provincia de Chiriquí, siguen afectados por el agua, mientras que los albergues que fueron habilitados continúan abarrotados de damnificados.
En Majagual, en Barú, hay 167 personas -entre niños y adultos-. En estos albergues la mayoría de las personas han perdido sus viviendas.
En La Esperanza hay alrededor de 150 personas entre adultos y niños.
El alcalde de Barú, Franklin Valdés, dijo que el problema es que en algunas zonas aún no ha bajado el agua, por lo que las personas en los albergues no pueden regresar a sus casas.
Asegura que se les está brindando todo el apoyo posible, como la entrega de colchones, frazadas, alimentación, ropa, entre otros enseres.
En Alanje, la comunidad más afectada es Nuevo Méjico, cuyo albergue cuenta con 35 personas, entre niños y adultos.
Las condiciones para llegar a esta zona son de difícil acceso, puesto que aún está con agua y corrientes, por lo que las personas no pueden regresar a sus hogares.
La planta potabilizadora de San Bartolo, en Barú, continúa paralizada.



