La ampliación del Canal de Panamá es de momento un grifo abierto de pérdidas para el Grupo Unidos por el Canal (GUPC), de acuerdo al reporte más reciente de El Confidencial.
Según documentos oficiales que menciona ese medio español, GUPC solicitó un crédito de 117,78 millones de dólares para continuar con los trabajos.
El consorcio lo integran Sacyr junto a la italiana Impregilo, la holandesa Jan de Nul y la panameña Cusa. La constructora española y la italiana tienen cada una el control de 48% de la asociación.
En España habría dudas sobre la viabilidad financiera del importante contrato de Panamá.
Sacyr y sus socios se adjudicaron la construcción del tercer juego de esclusas por 3.118 millones de dólares y en diferentes círculos se consideró poca la cifra, porque el presupuesto era mil millones inferior a la segunda oferta.
Los sobrecostos que reclama GUPC suman 1.600 millones de dólares y ya fueron rechazados por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
La ACP abonó 180,55 millones de dólares por variaciones en el precio del acero, así como otros problemas. Adicional, hizo dos pagos anticipados, por un total de 780,5 millones de dólares.
En 2012, GUPC solicitó una línea de crédito especial de 117,787 millones de dólares. Banesco (40 millones de dólares), HSBC (60 millones) y Caterpillar Crédito (27,78 millones) facilitaron el dinero y así el contratista pudo aportar hasta 280 millones de dólares para continuar con la ampliación canalera que ellos mismos amenazan con paralizar.

