Cada año, la científica estadounidense Terrie Taylor abandona su natal Michigan para tomar por hogar a Malawi (África) durante seis meses, con el propósito de resolver un acertijo que se ha trazado desde hace más de 20 años: hallar qué es lo que causa la muerte de niños afectados por malaria cerebral, la forma más severa y mortal de malaria que trae como consecuencia la hinchazón del cerebro.


Esta doctora en medicina osteopática es la investigadora que recientemente halló y describió —en marzo pasado en el artículo “Brain Swelling and Death in Children with Cerebral Malaria”, publicado en New England Journal of Medicine (NEJM) junto a colegas— que los niños afectados con malaria que presentan inflamación de sus cerebros registran dificultad respiratoria, situación que Taylor considera que podría ser el detonante clave en los descensos de estos niños.
El cerebro, al hincharse, se ve forzado a salir del cráneo, por lo que comprime el tallo cerebral (estructura que regula la respiración, haciendo que el niño se asfixie).

Esto se pudo determinar tras analizar a 168 niños vivos con malaria cerebral, mediante la observación de sus cerebros a través de imágenes de resonancia magnética realizadas con un escáner de tomografía computarizada de GE Healthcare, instalado en el Queen Elizabeth Hospital, en Blantyre, Malawi, donde trata y estudia a sus pacientes.

Taylor, quien en Estados Unidos es profesora de la Michigan State University y en África directora del Blantyre Malaria Project de la University of Malawi College of Medicine, explica en entrevista a La Prensa más detalles sobre su investigación, su trabajo en África y particularidades de la malaria, una enfermedad que causa el parásito Plasmodium, el cual se transmite a humanos por la picadura de un mosquito anofeles infectado con este parásito.

Detalle sobre su hallazgo publicado en "NEJM".
El aumento del volumen cerebral siempre estuvo en lo más alto de nuestra lista de posibles causas de muerte. Sin embargo, no podíamos estar tan seguros de esto hasta cuando pudimos contemplar las imágenes [de resonancia magnética] de los cerebros durante la vida de estos niños, para así comparar los cerebros hinchados de los casos fatales con los de los supervivientes. Ahora estamos casi seguros de que es esta [la inflamación cerebral] la causa de muerte.
¿Qué falta para determinar qué trae como consecuencia la hinchazón?
Esa es la siguiente pregunta: necesitamos saber por qué los cerebros se hinchan para así poder intervenir en las causas exactas.
¿La mortalidad por malaria cerebral ha cambiado desde hace 20 años?
Se dieron cerca de 650 mil muertes por malaria el año pasado, ocurriendo la mayoría de estas por malaria cerebral. Este número se ha reducido a la mitad en los últimos 20 años, pero sigue siendo una cifra muy alta. Cada minuto un niño muere por malaria.

¿Cuál es la meta del Blantyre Malaria Project que dirige en Malawi?
El proyecto surgió como resultado de las prioridades de investigación trazadas por el Ministerio de Salud en 1986, siendo este proyecto su principal prioridad. Nuestro objetivo es disminuir la mortalidad asociada a la malaria cerebral, y nuestro enfoque de investigación se ha dirigido a tratar de comprender cómo el parásito [Plasmodium] mata a los niños para luego intervenir.
¿Cuáles son los pasos necesarios para evitar más muertes por malaria?
Se debe mantener e incrementar la financiación enfocada a la eliminación y erradicación de la malaria, para así continuar con nuestro enfoque de atacar al parásito en múltiples frentes.
¿En qué se ocupó el 25 de abril, Día mundial de la lucha contra la malaria?
Estuve trabajando en una propuesta de financiamiento, para ser honesta.




