La manera de comer, lo que se come y cuánto se come puede provocar perturbaciones digestivas incómodas relacionadas con el exceso de gases intestinales.
La presencia de gases en el tracto digestivo es normal. Los gases provienen del aire que se ingiere mientras se come o se bebe (la cantidad aumenta cuando se come demasiado rápido o se mastica con la boca abierta). El intestino recibe de la sangre gases que se producen en reacciones metabólicas. Las bacterias presentes en el colon o intestino grueso también contribuyen produciendo gases durante la fermentación de la comida no digerida.
Malos hábitos
Los gases son excretados por la boca o por el recto y así el tracto digestivo mantiene un volumen cercano a una taza de gas. Cuando la cantidad es excesiva, hay sensación de distensión abdominal, la excreción por vía rectal aumenta y se habla de flatulencia.
La composición de los alimentos influye notablemente en la flatulencia, porque no todo lo que se come se digiere y se absorbe. La comida no digerida queda en el intestino grueso (colon) y sirve para alimentar a las bacterias que allí habitan.
Las bacterias del colon tienen un rol protagónico en la producción de gases intestinales. Como poseen enzimas de las que el ser humano carece, ellas sí procesan lo que el sistema digestivo no puede: la fibra dietética soluble, restos de almidón, algunos oligosacáridos, la lactosa y azúcares simples. El proceso, llamado fermentación, produce la energía que las bacterias necesitan y, además, productos finales como el gas hidrógeno, el gas metano y pequeñas cantidades de gases que contienen azufre.
Razón
Los mayores productores de gases intestinales son los hidratos de carbono no absorbibles; las grasas y las proteínas contribuyen poco. Sin embargo, estas últimas aportan los aminoácidos azufrados a partir de lo cuales algunas bacterias producen gases con azufre, responsables del mal olor asociado a los gases intestinales.
Los alimentos que contienen los oligosacáridos rafinosa, estaquiosa o verbascosa encabezan la lista de alimentos flatulentos, porque las enzimas del tracto intestinal no los pueden digerir. En esta lista figuran las leguminosas (frijoles, porotos, lentejas, arvejas, garbanzos, habas). Si se dejan en remojo y se cocinan con mucha agua se logra disminuir el contenido de oligosacáridos productores de gases.
Otros alimentos productores de gases intestinales son los ricos en fibra dietética soluble, no digerible por el ser humano, pero fermentada por las bacterias intestinales, entre ellos las crucíferas (repollo, brócoli, coliflor), rábanos, pepino, cebollas, ciruelas pasas, avena, naranjas, manzanas, uvas y alimentos procesados ricos en almidón (derivados de cereales, papas).
La cantidad y tipo de gases producidos depende principalmente de la alimentación y de la flora bacteriana de la persona. Lo recomendable es observar las combinaciones de alimentos que a usted le resultan flatulentas, evitar los excesos, comer y beber sin prisa y disfrutar la comida.
* La autora es doctora en Nutrición.
