Solo el aspirante al internado conoce las preguntas. Nadie más.
Frente a la pantalla de una computadora, el postulante a una plaza de internado dispone de un máximo de cuatro horas para responder 160 preguntas que pondrán a prueba los conocimientos adquiridos durante años de formación. No puede consultar libros, apuntes ni navegar por internet. Tampoco puede abrir otra aplicación en su equipo. Mientras avanza el examen, las preguntas solo aparecen en su pantalla: nadie en Panamá conoce su contenido antes ni después de la evaluación.
Ese nivel de confidencialidad forma parte del modelo con el que se aplica el Examen de Certificación Básica en Medicina, una evaluación obligatoria para todos los egresados de medicina de universidades públicas y particulares.
La prueba volvió a ocupar el centro del debate este año, luego de que la convocatoria de enero de 2026 registrara un bajo porcentaje de aprobación. Los resultados reactivaron la discusión sobre la calidad de la formación médica, el aumento de la nota mínima para aprobar y los estándares que deben cumplir quienes están a punto de incorporarse al sistema de salud.
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Sin embargo, más allá de las cifras, pocos conocen cómo se organiza esta evaluación, quién elabora las preguntas y qué mecanismos existen para garantizar la transparencia del proceso.
Un requisito obligatorio antes de atender pacientes
El Examen de Certificación Básica en Medicina constituye uno de los últimos pasos de la formación profesional.
Aprobarlo es indispensable para participar en la adjudicación de plazas de internado médico en el Ministerio de Salud (Minsa) y la Caja de Seguro Social (CSS), mediante el proceso conocido como “viva voz”.
El internado representa la etapa en la que el egresado de medicina comienza a atender pacientes bajo la supervisión de médicos especialistas y pone en práctica los conocimientos adquiridos durante la carrera.
Completar el internado constituye uno de los requisitos indispensables para obtener la idoneidad que autoriza el ejercicio de la medicina en Panamá. Por ello, aprobar el Examen de Certificación Básica en Medicina no solo permite acceder a una plaza de internado, sino que también representa un paso fundamental en el proceso que debe cumplir todo médico antes de ejercer la profesión de manera independiente.
En consecuencia, el examen busca determinar si el futuro médico posee las competencias mínimas necesarias para iniciar esa fase de formación clínica.
Su obligatoriedad está establecida en la Ley 43 del 21 de julio de 2004 del Minsa, modificada por la Ley 32 del 3 de junio de 2008, que creó el régimen de certificación y recertificación de los profesionales, especialistas y técnicos de la salud en el país.
La legislación establece que el sistema de certificación tiene como objetivo evaluar las competencias académicas, científicas, técnicas y éticas de quienes ingresan al sistema sanitario, además de promover su actualización permanente.
El artículo 16 dispone que el Consejo Interinstitucional de Certificación Básica en Medicina, ente adscrito al Minsa, en coordinación con la Universidad de Panamá, debe organizar la aplicación del examen antes del inicio del internado médico.
Asimismo, la norma establece que la evaluación debe realizarse al menos tres veces al año o con mayor frecuencia cuando la cantidad de aspirantes así lo requiera.
Las preguntas no se elaboran en Panamá
Uno de los aspectos menos conocidos del proceso es que el examen no es elaborado por ninguna institución panameña.
Las 160 preguntas son confeccionadas por el National Board of Medical Examiners (NBME) de Estados Unidos, organización reconocida internacionalmente por desarrollar evaluaciones para estudiantes y profesionales de medicina.
El doctor Alfredo Matos, expresidente del Consejo Interinstitucional de Certificación Básica en Medicina, explicó que el banco de preguntas permanece bajo la custodia exclusiva del NBME.
“Nadie en Panamá tiene acceso a las preguntas antes ni después del examen”, señaló.
Esto significa que ni el Consejo Interinstitucional, ni la Universidad de Panamá, ni el Minsa, ni la CSS conocen el contenido de la evaluación.
Los aspirantes únicamente visualizan las preguntas cuando el examen comienza oficialmente.
La metodología utilizada corresponde al International Foundations of Medicine (IFOM), desarrollado por el NBME para medir los conocimientos fundamentales de estudiantes próximos a graduarse en diferentes países.

Un examen digital con estrictas medidas de seguridad
Desde mayo de 2024, la prueba dejó de aplicarse en papel y pasó a realizarse completamente de manera digital.
De acuerdo con Matos, días antes del examen cada aspirante recibe por correo electrónico las credenciales para ingresar a la plataforma.
Como parte del protocolo, cada aspirante debe instalar previamente un programa de seguridad en su computadora portátil.
Ese software bloquea el funcionamiento de cualquier otra aplicación durante la evaluación e impide abrir navegadores de internet, documentos, archivos o cualquier programa externo.
El objetivo es que toda la prueba se responda exclusivamente con los conocimientos del aspirante.
La organización recomienda que cada participante utilice su propia computadora portátil.
No obstante, dispone de aproximadamente 20 equipos de respaldo para reemplazar cualquier computadora que presente fallas técnicas durante la jornada.
Además, el sitio donde se aplica el examen cuenta con una infraestructura preparada para soportar la evaluación, con decenas de conexiones eléctricas distribuidas entre los participantes y un sistema de internet de alta velocidad que garantiza el funcionamiento de la plataforma durante las cuatro horas de duración.
Cuatro horas para responder 160 preguntas
El examen consta de 160 preguntas de selección múltiple que deben responderse en un máximo de cuatro horas.
Las preguntas evalúan conocimientos en seis áreas consideradas esenciales para la práctica médica:
Medicina Interna
Cirugía
Pediatría
Ginecología y Obstetricia
Psiquiatría
Medicina Familiar
Según explicó Matos, los casos clínicos están enfocados principalmente en patologías frecuentes en Panamá.
El propósito no es medir la capacidad de memorizar información, sino evaluar el razonamiento clínico y la toma de decisiones frente a situaciones que un médico puede enfrentar durante su práctica.
Más de 40 médicos supervisan la evaluación
La seguridad del examen no depende únicamente de la tecnología.
Durante la aplicación participan más de 40 personas (médicos) encargados de supervisar el desarrollo de la prueba.
Su función consiste en verificar que se cumplan las normas del proceso, atender consultas relacionadas con el procedimiento y responder ante cualquier incidencia técnica.
No intervienen en el contenido de las preguntas ni ofrecen orientación académica a los participantes.
El examen también ha experimentado cambios importantes en los requisitos para aprobar.
Hasta mayo de 2025, la nota mínima equivalía aproximadamente al 41%.
No obstante, mediante la Resolución No. 1 de mayo de 2025, el Consejo Interinstitucional elevó el puntaje mínimo a 427 puntos, equivalentes al 45%, a partir de agosto.
Más tarde, la Resolución No. 02 del 24 de febrero de 2026, publicada en la Gaceta Oficial No. 30542 del 9 de junio de 2026, volvió a aumentar el estándar.
Adjuntos
Minsa Certificacion.pdfDesde la tercera convocatoria de 2026, los aspirantes deben obtener 458 puntos, equivalentes al 50% de aprobación.
De acuerdo con el Consejo, la medida busca fortalecer la calidad de la formación médica y garantizar que quienes ingresen al internado cuenten con las competencias necesarias para brindar una atención segura a los pacientes.
Una prueba que busca un mismo estándar para todos
A diferencia de los exámenes finales que aplica cada universidad, el Examen de Certificación Básica en Medicina establece un criterio uniforme para todos los egresados del país, independientemente de la institución donde cursaron sus estudios.
El objetivo es que todos los futuros médicos demuestren un mismo nivel mínimo de conocimientos antes de incorporarse al sistema hospitalario.
Los resultados obtenidos durante las convocatorias de 2026 reabrieron el debate sobre la formación médica en Panamá y sobre el nivel de exigencia de la prueba.
Mientras algunos consideran que el incremento en la nota mínima explica parte del descenso en el porcentaje de aprobados, otros sostienen que los resultados reflejan diferencias en la preparación académica de los estudiantes.
Más allá de esa discusión, el examen continúa siendo el principal filtro antes del internado médico.
Durante un máximo de cuatro horas y bajo estrictas medidas de seguridad, cada aspirante enfrenta una evaluación cuyo resultado no solo determina si podrá acceder al internado, sino también si podrá continuar el camino hacia la obtención de la idoneidad para ejercer la medicina en Panamá.

