Ciudadanos del corregimiento de Punta Chame, en el distrito de Chame, denunciaron en redes sociales la extracción ilegal de arena en la zona, una actividad que podría poner en riesgo playas, dunas y ecosistemas costeros. Tras recibir los reportes, el Ministerio de Ambiente (Miambiente) activó los mecanismos de verificación y fiscalización.
Los primeros hallazgos técnicos obtenidos en campo confirman que la arena estaba siendo extraída para relleno de playa, frente a un proyecto turístico que se encuentra en desarrollo, en un tramo de aproximadamente 2.5 kilómetros (km) lineales.
En aplicación del principio precautorio y con el objetivo de prevenir daños mayores al ecosistema, Miambiente ordenó la paralización inmediata de la actividad. Al mismo tiempo, se inició un proceso de investigación para verificar que se cumplan los permisos vigentes, la normativa ambiental y las herramientas de gestión requeridas.
Erosión costera: un problema que crece
La situación en Punta Chame se inscribe en un fenómeno más amplio que afecta a las costas del Pacífico panameño. Según un estudio de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), con apoyo del Centro de Estudios Multidisciplinarios en Ciencias, Ingeniería y Tecnología (Cemcit-AIP), aproximadamente 900 km de los 1,700 km del litoral pacífico presentan signos claros de erosión, un problema agravado por el cambio climático y las actividades humanas.
La investigación analizó la línea costera entre 2000 y 2020 utilizando imágenes satelitales, drones y GPS diferencial, identificando zonas de erosión severa, como Punta Chame, Darién, Chepo y Playa El Uverito. Por otro lado, áreas como Tocumen e Islas Cañas mostraron procesos de acumulación de sedimentos, evidenciando que la dinámica costera varía incluso dentro de la misma región.
Gisselle Guerra, investigadora del Cemcit-AIP y coordinadora del Grupo de Investigación de Hidrodinámica Costera, señaló que comprender la interacción entre procesos naturales y actividades humanas es clave para implementar medidas de adaptación que protejan tanto los ecosistemas como las comunidades que dependen del litoral.
“Establecer la línea de alta marea es ahora una prioridad ante el aumento proyectado del nivel del mar”, agregó Guerra, advirtiendo que la erosión costera no es un problema aislado: podría afectar infraestructura, pesca artesanal y turismo, sectores esenciales para la economía local.
Para las comunidades cercanas al litoral, la pérdida de playas y dunas —formaciones naturales de arena que se acumulan por acción del viento— representa riesgo económico y peligro para hogares y patrimonio.
Frente a esta situación, Miambiente reiteró su compromiso con la protección de los recursos naturales, la atención rápida a las denuncias ciudadanas y la transparencia institucional, asegurando que todas las actuaciones se realicen conforme a la ley y en defensa del patrimonio ambiental del país.


