LOS DENTÍFRICOS PROVENÍAN DE CHINA

Murió Eduardo Arias, el panameño que alertó al mundo de una intoxicación a través de pastas de dientes

Murió Eduardo Arias, el panameño que alertó al mundo de una intoxicación a través de pastas de dientes
Eduardo Arias salvó muchas vidas. LP Archivo

Se fue un héroe. Eduardo Arias dejó este sábado 1 de agosto de 2020 su capa para recorrer los ríos sagrados de Guna Yala, lugar donde nació y donde pidió que fueran trasladadas sus cenizas una vez dejara este mundo. Ese fue su último deseo.

El mundo supo de él en mayo de 2007, cuando denunció ante el Ministerio de Salud que en el mercado local había pastas de dientes que contenían el tóxico dietilenglicol. En Panamá había motivos para tenerle terror a esa sustancia, debido a que un año antes (2006) fue mezclada con jarabes para el resfriado en la Caja de Seguro Social, y el resultado fue trágico: cientos de muertos y enfermos.

La denuncia de este panameño, quien por décadas laboró en el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, sirvió para que las autoridades panameñas, empezaran la búsqueda de la pasta de dientes y otros productos que tuvieran el tóxico. Al final se concluyó que el dentífrico se fabricó en China, y se emitió una alerta en 34 países, donde el producto fue retirado. Literalmente Arias salvó al mundo de una intoxicación masiva.

Por esta gesta la revista Times lo colocó como una de las 25 personas más importantes del mundo.

En esa lista estuvieron el beisbolista Barry Bonds, las artistas Miley Cyrus y Britney Spears, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y los expresidentes Barack Obama (Estados Unidos) y Nicolas Sarkozy (Francia), entre otros.

Lea aquí: Un panameño que importa

En una entrevista con este medio, el exfuncionario dijo lo siguiente: “nunca recibí dinero por esto y nunca lo pedí, porque sentí que era mi deber. Luego me enteré de que el New York Times logró un premio Pulitzer por esas publicaciones, y para mí, eso es un gran logro”.

Sus últimos días los pasó en el anonimato en Santa Ana donde residía luego de jubilarse. Siempre decía que no se consideraba alguien sobresaliente ni influyente, como fue nombrado en Estados Unidos. “Estoy seguro de que otra persona hubiera hecho lo mismo”, relató a La Prensa en una ocasión.

Este sábado, a sus 64 años de edad, murió en la ciudad de Panamá tras ser vencido por un cáncer.

Lea aquí: Dietilenglicol: el guna que salvó al mundo

Edición Impresa