Tras la presentación del informe técnico sobre el puente de las Américas, elaborado por especialistas de los Estados Unidos en conjunto con el Ministerio de Obras Públicas (MOP), expertos coinciden en que, aunque no se detectaron daños estructurales críticos tras la explosión e incendio de tres camiones cisterna el pasado 6 de abril, es clave ejecutar con urgencia las recomendaciones planteadas.
El informe, que incluyó inspecciones en sitio, análisis acústicos e imágenes térmicas en puntos clave de la estructura, determinó que no existen riesgos inmediatos para la seguridad del puente.
Sin embargo, sí establece acciones prioritarias para garantizar su conservación, entre ellas escaneos estructurales en las pilas de concreto —especialmente en la pila 10—, el repintado de las áreas afectadas por el fuego, la instalación de extensómetros para monitorear deformaciones y la evaluación de la losa de rodadura y la fibra de carbono, con miras a un posible reemplazo a mediano plazo.

Para la exdirectora de Mantenimiento del MOP, Diana Peña, las medidas a corto plazo deben ejecutarse sin dilaciones. Advirtió que someter estos trabajos a procesos de licitación podría retrasarlos innecesariamente. “Si es a corto plazo, debe ejecutarse de inmediato; los procesos administrativos suelen demorar meses”, señaló.
Peña recordó que el puente —con más de seis décadas de operación— requiere una intervención integral basada en evaluaciones ya contratadas, por lo que consideró innecesario iniciar nuevos estudios sin antes conocer esos resultados. Además, recomendó que, una vez definidos los trabajos, se ejecuten de forma integral, incluso si implican cierres parciales o totales, siempre que se garantice una vía alterna eficiente.
En ese sentido, alertó sobre la importancia de reforzar el mantenimiento del puente Centenario, que funcionaría como ruta alterna en caso de restricciones en el puente de las Américas. Subrayó que esta estructura también requiere atención periódica, especialmente en sus sistemas atirantados, y abogó por una política de Estado en mantenimiento de infraestructuras.
“Todo lo que no se mantiene se deteriora y termina costando más”, advirtió, citando como referencia que países como Japón destinan entre el 2% y el 3% del valor de sus puentes a su conservación anual.

Por su parte, el ingeniero estructural Rogelio Dumanoir, miembro de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Panamá (SPIA), coincidió con las recomendaciones, pero fue más crítico al señalar que actualmente el puente no cuenta con una cuadrilla permanente de mantenimiento ni con sistemas esenciales como agua potable, aire comprimido o la góndola de servicio utilizada para inspecciones en la parte inferior de la estructura.
“Sin mantenimiento permanente, en un ambiente tan agresivo como el clima de Panamá y con un control laxo de las cargas, la amenaza a la integridad del puente seguirá siendo constante”, advirtió, recordando su experiencia como inspector durante la reversión del puente a Panamá y en procesos de rehabilitación.
Dumanoir también cuestionó la cercanía de los depósitos de combustible en el sector de La Boca con respecto a la estructura del puente, señalando que la normativa panameña establece distancias mínimas para este tipo de instalaciones. A su juicio, la proximidad de estos tanques —donde ocurrió el siniestro— representa un riesgo que debe revisarse, especialmente tras un evento que involucró explosiones y altas temperaturas cerca de una infraestructura crítica.
Puente tendrá sensores de alta precisión
En la evaluación, en la que participaron especialistas de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), ingenieros del MOP y expertos estadounidenses, se identificaron hallazgos específicos sobre la estructura vial.
Entre los resultados, se determinó que en la pila de concreto solo hubo una laminación menor, sin impacto estructural. En la superestructura metálica no se detectaron deformaciones ni fallas en las conexiones, y los daños se limitaron principalmente a la pintura. Asimismo, la losa de rodadura no presentó afectaciones en su integridad ni en la adherencia de la fibra de carbono.
Las autoridades destacaron que estos resultados coinciden con evaluaciones previas realizadas por técnicos panameños, lo que refuerza que el puente se mantiene operativo y seguro bajo las condiciones actuales. No obstante, reiteraron la necesidad de mantener la restricción de 10 toneladas por vehículo —vigente desde 2009— como medida preventiva para evitar un mayor deterioro de esta infraestructura clave para la conectividad del país.
Actualmente, el MOP informó que instalará sensores de alta precisión en 28 puntos del Puente de las Américas, con el objetivo de monitorear en tiempo real el comportamiento de esta importante estructura, clave para la movilidad entre la capital y el interior del país.
Los deformímetros —dispositivos que permiten medir deformaciones en puntos específicos de una superficie— registrarán movimientos y vibraciones normales del puente, lo que facilitará una supervisión constante de su funcionamiento.

Edwin Lewis, director de Estudios y Diseños del MOP, explicó que este plan forma parte de un programa integral de mantenimiento que incluye, además, el cambio de pintura en áreas afectadas y la sustitución progresiva de remaches por pernos.
Desde noviembre de 2025 se desarrolla una evaluación técnica completa del puente, independiente del incidente ocurrido recientemente, sin que hasta la fecha se hayan identificado afectaciones que comprometan la estabilidad ni la seguridad de la estructura.
Actualmente, por el Puente de las Américas circulan alrededor de 65 mil vehículos diarios, mientras que el Puente Centenario registra cerca de 25 mil, según el último aforo divulgado esta semana por la entidad. Esta diferencia responde, en gran medida, a la ubicación estratégica del Puente de las Américas, que conecta de forma más directa con la ciudad y facilita el acceso a centros de trabajo, servicios de salud y otras actividades.
Este escenario evidencia la alta demanda sobre esta infraestructura y refuerza la importancia de proyectos como el Cuarto Puente sobre el Canal y la Línea 3 del Metro, que contribuirán a mejorar la movilidad en el área metropolitana.
Lewis enfatizó que se continuará con las labores de mantenimiento, monitoreo y refuerzo de la estructura, con el objetivo de garantizar su adecuado funcionamiento y la seguridad de los usuarios.
