
La ciudad de Curitiba, al sur de Brasil, se ha convertido en símbolo de la lucha contra la corrupción. Desde sus tribunales trabaja el juez Sergio Moro quien ha procesado a decenas de empresarios y políticos involucrados en la red de corrupción en la estatal Petrobras.






El empresario Eike Batista, acusado de corrupción, ya se encuentra en poder de las autoridades brasileñas: fue trasladado a un instituto médico legal para someterse a una revisión clínica en Río de Janeiro tras su arribo desde Nueva York.


