[RELACIONES INTERNACIONALES]
Sergio Muñoz Bata | Hace 9 añosDurante casi dos años, cada vez que Trump nos acusaba de ser criminales y violadores ante un auditorio que rugía como si estuvieran en el coliseo romano, viendo a los leones devorar cristianos, las tímidas respuestas del Gobierno mexicano ahondaban la herida. Y añadiéndole daño a los insultos, en medio de la andanada de vejaciones vino la oprobiosa invitación a Trump para que visitara la casa de todos los mexicanos, la residencia presidencial. Aunque esta no es la primera vez que México sufre la hostilidad de Estados Unidos, sí es la primera en la historia moderna en la que el presidente de México desoye el clamor de la gente que le exigía respuestas valientes, no visitas de cortesía.