Hace 17 añosEl cargo de director de la Caja de Seguro Social (CSS) está siendo disputado por un grupo de panameños y profesionales que aspira a tomar las riendas de esta institución, aquejada por múltiples deficiencias que han empañado su imagen ante los usuarios. Por ello, la ocasión es pertinente para recordar que la CSS pertenece a los panameños asegurados y no debe ser vista como un botín político, que es como se ha manejado en su historia reciente. Cientos de miles de panameños tienen a la CSS como su único y último recurso para enfrentar la vejez y las enfermedades, de ahí que cobre importancia para esta población.
Hace 17 añosEl cargo de director de la Caja de Seguro Social (CSS) está siendo disputado por un grupo de panameños y profesionales que aspira a tomar las riendas de esta institución, aquejada por múltiples deficiencias que han empañado su imagen ante los usuarios. Por ello, la ocasión es pertinente para recordar que la CSS pertenece a los panameños asegurados y no debe ser vista como un botín político, que es como se ha manejado en su historia reciente. Cientos de miles de panameños tienen a la CSS como su único y último recurso para enfrentar la vejez y las enfermedades, de ahí que cobre importancia para esta población.
Hace 17 añosEl cargo de director de la Caja de Seguro Social (CSS) está siendo disputado por un grupo de panameños y profesionales que aspira a tomar las riendas de esta institución, aquejada por múltiples deficiencias que han empañado su imagen ante los usuarios. Por ello, la ocasión es pertinente para recordar que la CSS pertenece a los panameños asegurados y no debe ser vista como un botín político, que es como se ha manejado en su historia reciente. Cientos de miles de panameños tienen a la CSS como su único y último recurso para enfrentar la vejez y las enfermedades, de ahí que cobre importancia para esta población.
Hace 17 añosEl cargo de director de la Caja de Seguro Social (CSS) está siendo disputado por un grupo de panameños y profesionales que aspira a tomar las riendas de esta institución, aquejada por múltiples deficiencias que han empañado su imagen ante los usuarios. Por ello, la ocasión es pertinente para recordar que la CSS pertenece a los panameños asegurados y no debe ser vista como un botín político, que es como se ha manejado en su historia reciente. Cientos de miles de panameños tienen a la CSS como su único y último recurso para enfrentar la vejez y las enfermedades, de ahí que cobre importancia para esta población.
Hace 17 añosAlgunos diputados se han unido para presentar una propuesta que pretende reformar el reglamento de la Asamblea a fin de eliminar –entre otros– los cuestionados privilegios otorgados a los parlamentarios y que en nada favorecen la gestión legislativa. Al contrario, se trata de canonjías que sus titulares licenciosamente venden a terceros para aumentar sus ingresos personales. En consecuencia, las arcas nacionales sufren, el pueblo pierde y los únicos que ganan son los vivarachos que se ingenian para sacar provecho a cuanto beneficio fiscal existe.
Hace 17 añosAlgunos diputados se han unido para presentar una propuesta que pretende reformar el reglamento de la Asamblea a fin de eliminar –entre otros– los cuestionados privilegios otorgados a los parlamentarios y que en nada favorecen la gestión legislativa. Al contrario, se trata de canonjías que sus titulares licenciosamente venden a terceros para aumentar sus ingresos personales. En consecuencia, las arcas nacionales sufren, el pueblo pierde y los únicos que ganan son los vivarachos que se ingenian para sacar provecho a cuanto beneficio fiscal existe.
Hace 17 añosAlgunos diputados se han unido para presentar una propuesta que pretende reformar el reglamento de la Asamblea a fin de eliminar –entre otros– los cuestionados privilegios otorgados a los parlamentarios y que en nada favorecen la gestión legislativa. Al contrario, se trata de canonjías que sus titulares licenciosamente venden a terceros para aumentar sus ingresos personales. En consecuencia, las arcas nacionales sufren, el pueblo pierde y los únicos que ganan son los vivarachos que se ingenian para sacar provecho a cuanto beneficio fiscal existe.
Hace 17 añosAlgunos diputados se han unido para presentar una propuesta que pretende reformar el reglamento de la Asamblea a fin de eliminar –entre otros– los cuestionados privilegios otorgados a los parlamentarios y que en nada favorecen la gestión legislativa. Al contrario, se trata de canonjías que sus titulares licenciosamente venden a terceros para aumentar sus ingresos personales. En consecuencia, las arcas nacionales sufren, el pueblo pierde y los únicos que ganan son los vivarachos que se ingenian para sacar provecho a cuanto beneficio fiscal existe.
Hace 17 añosComo si todos los panameños sufriéramos de amnesia, el ministro de Obras Públicas, Benjamín Colamarco, pretende convencernos de que en aquel deslucido espectáculo bajo una carpa blanca, en plena carretera a medio acabar –y con la participación del Presidente Torrijos–, entre cámaras, periodistas y la plana mayor de sus cofrades no tuvo lugar la inauguración oficial del nuevo tramo del Corredor Norte, sino que se trató meramente de la “declaratoria formal de su apertura”. Exactamente ¿a qué estamos jugando? Lo razonable sería que en lugar de buscar pretextos ridículos, el Gobierno le exigiera al contratista la inmediata rectificación de las fallas técnicas, y que enfrentara, de una vez por todas, las deficiencias de una obra entregada aprisa para cumplir con la cuota de clientelismo electoral. Total, la vía es necesaria, lo que es inaceptable es el precio que se pretende cobrar, y su ruinoso estado.
Hace 17 añosComo si todos los panameños sufriéramos de amnesia, el ministro de Obras Públicas, Benjamín Colamarco, pretende convencernos de que en aquel deslucido espectáculo bajo una carpa blanca, en plena carretera a medio acabar –y con la participación del Presidente Torrijos–, entre cámaras, periodistas y la plana mayor de sus cofrades no tuvo lugar la inauguración oficial del nuevo tramo del Corredor Norte, sino que se trató meramente de la “declaratoria formal de su apertura”. Exactamente ¿a qué estamos jugando? Lo razonable sería que en lugar de buscar pretextos ridículos, el Gobierno le exigiera al contratista la inmediata rectificación de las fallas técnicas, y que enfrentara, de una vez por todas, las deficiencias de una obra entregada aprisa para cumplir con la cuota de clientelismo electoral. Total, la vía es necesaria, lo que es inaceptable es el precio que se pretende cobrar, y su ruinoso estado.