Hace 18 añosPanamá parece no solo ser tierra de plenitud para los inversionistas extranjeros y locales que legítimamente ven en el suelo patrio una oportunidad de progreso, sino también para aquellos de pocos escrúpulos que en busca de fortuna explotan desmesuradamente el medio ambiente sin importar el daño ecológico ocasionado al país y a su población. Ante la mirada ciega y los oídos sordos de las autoridades judiciales panameñas, es muy poco lo que agrupaciones ambientalistas pueden hacer para salvar al país de la vorágine que representa la construcción ilimitada y sin control de minas, puertos, hidroeléctricas, edificios y proyectos turísticos en zonas protegidas, como es el caso de los manglares de Juan Díaz y Colón, de reservas forestales como la cuenca hidrográfica del Canal y el Corredor Biológico Mesoamericano. Ya es hora de que las autoridades asuman su rol y apliquen sanciones enérgicas, equivalentes a la magnitud de los daños ocasionados, o de lo contrario, que se atengan al dedo acusador de las futuras generaciones de panameños.
Hace 18 añosPanamá parece no solo ser tierra de plenitud para los inversionistas extranjeros y locales que legítimamente ven en el suelo patrio una oportunidad de progreso, sino también para aquellos de pocos escrúpulos que en busca de fortuna explotan desmesuradamente el medio ambiente sin importar el daño ecológico ocasionado al país y a su población. Ante la mirada ciega y los oídos sordos de las autoridades judiciales panameñas, es muy poco lo que agrupaciones ambientalistas pueden hacer para salvar al país de la vorágine que representa la construcción ilimitada y sin control de minas, puertos, hidroeléctricas, edificios y proyectos turísticos en zonas protegidas, como es el caso de los manglares de Juan Díaz y Colón, de reservas forestales como la cuenca hidrográfica del Canal y el Corredor Biológico Mesoamericano. Ya es hora de que las autoridades asuman su rol y apliquen sanciones enérgicas, equivalentes a la magnitud de los daños ocasionados, o de lo contrario, que se atengan al dedo acusador de las futuras generaciones de panameños.
Hace 18 añosLa violencia verbal que estamos soportando los electores es decepcionante. Los candidatos –ya sean éstos presidenciales o alcaldicios– se han entregado ciegamente a una fútil batalla de acusaciones, insultos, insinuaciones y toda clase de excesos mediáticos con el único propósito de desacreditarse mutuamente. Lo están consiguiendo... y todos.
Hace 18 añosLa violencia verbal que estamos soportando los electores es decepcionante. Los candidatos –ya sean éstos presidenciales o alcaldicios– se han entregado ciegamente a una fútil batalla de acusaciones, insultos, insinuaciones y toda clase de excesos mediáticos con el único propósito de desacreditarse mutuamente. Lo están consiguiendo... y todos.
Hace 18 años¿De qué vale que los candidatos a puestos de elección –presidente, diputados o alcaldes– entreguen sus listas de donantes al Tribunal Electoral (TE)? Lo que vivimos ahora, con el escándalo de las declaraciones de David Murcia, es precisamente la razón por la que hay que dar a conocer a la sociedad la identidad y el monto de sus donaciones a las campañas políticas.
Hace 18 años¿De qué vale que los candidatos a puestos de elección –presidente, diputados o alcaldes– entreguen sus listas de donantes al Tribunal Electoral (TE)? Lo que vivimos ahora, con el escándalo de las declaraciones de David Murcia, es precisamente la razón por la que hay que dar a conocer a la sociedad la identidad y el monto de sus donaciones a las campañas políticas.
Hace 18 añosAyer, como casi todos los días, una familia panameña sufrió la tragedia de ver cómo uno de sus miembros moría a causa de la inacabable ola de violencia que avanza sin que nada ni nadie la pueda detener. Esta vez, a los deudos se une el gobierno, pues la víctima no solo era el director del Instituto Nacional de Cultura, sino un cercano amigo del presidente, Martín Torrijos. Atrapado en medio de un asalto, el funcionario y otros acompañantes fueron alcanzados por las balas del tiroteo entre maleantes y agentes de seguridad.
Hace 18 añosAyer, como casi todos los días, una familia panameña sufrió la tragedia de ver cómo uno de sus miembros moría a causa de la inacabable ola de violencia que avanza sin que nada ni nadie la pueda detener. Esta vez, a los deudos se une el gobierno, pues la víctima no solo era el director del Instituto Nacional de Cultura, sino un cercano amigo del presidente, Martín Torrijos. Atrapado en medio de un asalto, el funcionario y otros acompañantes fueron alcanzados por las balas del tiroteo entre maleantes y agentes de seguridad.
Hace 18 añosLos gobiernos pasan, pero los escándalos en la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) se repiten. Una cadena interminable de negociados, favoreciendo a familiares y allegados de los directivos que por ella han pasado, parece ser la norma, no importa el partido de gobierno ni las promesas de integridad. El significado de lo que es un “conflicto de intereses” parece ser una definición extraña.
Hace 18 añosLos gobiernos pasan, pero los escándalos en la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) se repiten. Una cadena interminable de negociados, favoreciendo a familiares y allegados de los directivos que por ella han pasado, parece ser la norma, no importa el partido de gobierno ni las promesas de integridad. El significado de lo que es un “conflicto de intereses” parece ser una definición extraña.