Hace 18 añosFinalmente, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico se ha pronunciando respecto a la lamentable afectación que está sufriendo la Plaza Catedral. Las autoridades no solo han señalado que la edificación que se construye, a todas luces “irrumpe de manera agresiva” el entorno y la volumetría del conjunto histórico de San Felipe, sino que menciona una investigación sobre una posible “aprobación indebida” de los planos. El tema, que ya había sido denunciado por la sociedad civil, es ratificado por el órgano rector del Casco Viejo, y es de gravedad. Un caso más que levanta graves sospechas sobre la forma como se violan claras disposiciones urbanísticas ante la mirada impávida y cómplice de las autoridades. No solo la ciudad de Panamá es triste ejemplo del contubernio entre la codicia privada y la corrupción oficial, sino que ahora los tentáculos buscan alcanzar uno de los pocos lugares que, con sus victorias y fracasos, lucha por preservar algo del pasado y autenticidad de la metrópoli. Ha llegado la hora de asumir responsabilidades e imponer castigos ejemplares.
Hace 18 añosFinalmente, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico se ha pronunciando respecto a la lamentable afectación que está sufriendo la Plaza Catedral. Las autoridades no solo han señalado que la edificación que se construye, a todas luces “irrumpe de manera agresiva” el entorno y la volumetría del conjunto histórico de San Felipe, sino que menciona una investigación sobre una posible “aprobación indebida” de los planos. El tema, que ya había sido denunciado por la sociedad civil, es ratificado por el órgano rector del Casco Viejo, y es de gravedad. Un caso más que levanta graves sospechas sobre la forma como se violan claras disposiciones urbanísticas ante la mirada impávida y cómplice de las autoridades. No solo la ciudad de Panamá es triste ejemplo del contubernio entre la codicia privada y la corrupción oficial, sino que ahora los tentáculos buscan alcanzar uno de los pocos lugares que, con sus victorias y fracasos, lucha por preservar algo del pasado y autenticidad de la metrópoli. Ha llegado la hora de asumir responsabilidades e imponer castigos ejemplares.
Hace 18 añosFinalmente, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico se ha pronunciando respecto a la lamentable afectación que está sufriendo la Plaza Catedral. Las autoridades no solo han señalado que la edificación que se construye, a todas luces “irrumpe de manera agresiva” el entorno y la volumetría del conjunto histórico de San Felipe, sino que menciona una investigación sobre una posible “aprobación indebida” de los planos. El tema, que ya había sido denunciado por la sociedad civil, es ratificado por el órgano rector del Casco Viejo, y es de gravedad. Un caso más que levanta graves sospechas sobre la forma como se violan claras disposiciones urbanísticas ante la mirada impávida y cómplice de las autoridades. No solo la ciudad de Panamá es triste ejemplo del contubernio entre la codicia privada y la corrupción oficial, sino que ahora los tentáculos buscan alcanzar uno de los pocos lugares que, con sus victorias y fracasos, lucha por preservar algo del pasado y autenticidad de la metrópoli. Ha llegado la hora de asumir responsabilidades e imponer castigos ejemplares.
Hace 18 añosFinalmente, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico se ha pronunciando respecto a la lamentable afectación que está sufriendo la Plaza Catedral. Las autoridades no solo han señalado que la edificación que se construye, a todas luces “irrumpe de manera agresiva” el entorno y la volumetría del conjunto histórico de San Felipe, sino que menciona una investigación sobre una posible “aprobación indebida” de los planos. El tema, que ya había sido denunciado por la sociedad civil, es ratificado por el órgano rector del Casco Viejo, y es de gravedad. Un caso más que levanta graves sospechas sobre la forma como se violan claras disposiciones urbanísticas ante la mirada impávida y cómplice de las autoridades. No solo la ciudad de Panamá es triste ejemplo del contubernio entre la codicia privada y la corrupción oficial, sino que ahora los tentáculos buscan alcanzar uno de los pocos lugares que, con sus victorias y fracasos, lucha por preservar algo del pasado y autenticidad de la metrópoli. Ha llegado la hora de asumir responsabilidades e imponer castigos ejemplares.
Hace 18 añosUn contundente pronunciamiento del Segundo Tribunal Superior de Justicia, ramo penal, confirma la postura infranqueable que hemos venido sustentando desde hace cinco meses, cuando revelamos a la ciudadanía que el ministro de Gobierno y Justicia –en funciones– había cometido un horrendo crimen por el cual no había enfrentado a la justicia. 38 años permaneció oculta la muerte a tiros del cabo de la guardia nacional Andrés García y este hecho punible había sido hábilmente velado en la más absoluta impunidad.
Hace 18 añosUn contundente pronunciamiento del Segundo Tribunal Superior de Justicia, ramo penal, confirma la postura infranqueable que hemos venido sustentando desde hace cinco meses, cuando revelamos a la ciudadanía que el ministro de Gobierno y Justicia –en funciones– había cometido un horrendo crimen por el cual no había enfrentado a la justicia. 38 años permaneció oculta la muerte a tiros del cabo de la guardia nacional Andrés García y este hecho punible había sido hábilmente velado en la más absoluta impunidad.
Hace 18 añosUn contundente pronunciamiento del Segundo Tribunal Superior de Justicia, ramo penal, confirma la postura infranqueable que hemos venido sustentando desde hace cinco meses, cuando revelamos a la ciudadanía que el ministro de Gobierno y Justicia –en funciones– había cometido un horrendo crimen por el cual no había enfrentado a la justicia. 38 años permaneció oculta la muerte a tiros del cabo de la guardia nacional Andrés García y este hecho punible había sido hábilmente velado en la más absoluta impunidad.
Hace 18 añosUn contundente pronunciamiento del Segundo Tribunal Superior de Justicia, ramo penal, confirma la postura infranqueable que hemos venido sustentando desde hace cinco meses, cuando revelamos a la ciudadanía que el ministro de Gobierno y Justicia –en funciones– había cometido un horrendo crimen por el cual no había enfrentado a la justicia. 38 años permaneció oculta la muerte a tiros del cabo de la guardia nacional Andrés García y este hecho punible había sido hábilmente velado en la más absoluta impunidad.
Hace 18 añosA la vista del más inocente observador se levanta en plena Plaza Catedral una edificación que vulgarmente viola todas las normas de preservación que rigen el centro histórico de la ciudad de Panamá. La audacia del promotor solamente es superada por el silencio de nuestras autoridades. Una vez más se vulnera el Casco Viejo –nada menos que en el corazón de la plaza mayor– a escasos metros de la Presidencia de la República, y en el mismo barrio en que están el Inac, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico, el Consejo Municipal y la Oficina del Casco Antiguo. Con tanto funcionario responsable a cargo, solo cabe una pregunta: ¿son todos ciegos o simplemente incompetentes? La sociedad no espera menos que una orden de demolición inmediata ante el daño irreparable al sitio histórico, y el castigo ejemplar a los facinerosos.
Hace 18 añosA la vista del más inocente observador se levanta en plena Plaza Catedral una edificación que vulgarmente viola todas las normas de preservación que rigen el centro histórico de la ciudad de Panamá. La audacia del promotor solamente es superada por el silencio de nuestras autoridades. Una vez más se vulnera el Casco Viejo –nada menos que en el corazón de la plaza mayor– a escasos metros de la Presidencia de la República, y en el mismo barrio en que están el Inac, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico, el Consejo Municipal y la Oficina del Casco Antiguo. Con tanto funcionario responsable a cargo, solo cabe una pregunta: ¿son todos ciegos o simplemente incompetentes? La sociedad no espera menos que una orden de demolición inmediata ante el daño irreparable al sitio histórico, y el castigo ejemplar a los facinerosos.