Hace 19 añosLos largos días de asueto acabaron. El retorno a la realidad se torna como una pesada resaca recurrente por los amargos tragos que se ingieren diariamente: eternos tranques; la ineficacia del transporte público; las protestas por los problemas de la Caja de Seguro Social; el progresivo aumento del precio de los combustibles y de la canasta básica; la imparable violencia, cierre de calles como forma de manifestar la desesperación ciudadana; y la política, que se ha enquistado en la opinión pública a más de un año de los próximos comicios electorales, robando el protagonismo a los problemas que nos afectan. Es una larga lista de situaciones incómodas repudiadas por los panameños. El discurso del gobierno, a estas alturas de su período, continúa siendo reactivo y más bien errático; ya es hora de pasar de la palabra a la acción. Hay una crisis latente, alimentada por múltiples problemas que están a la espera de solución. Ignorar este hecho es subestimar sus consecuencias.
Hace 19 añosLos largos días de asueto acabaron. El retorno a la realidad se torna como una pesada resaca recurrente por los amargos tragos que se ingieren diariamente: eternos tranques; la ineficacia del transporte público; las protestas por los problemas de la Caja de Seguro Social; el progresivo aumento del precio de los combustibles y de la canasta básica; la imparable violencia, cierre de calles como forma de manifestar la desesperación ciudadana; y la política, que se ha enquistado en la opinión pública a más de un año de los próximos comicios electorales, robando el protagonismo a los problemas que nos afectan. Es una larga lista de situaciones incómodas repudiadas por los panameños. El discurso del gobierno, a estas alturas de su período, continúa siendo reactivo y más bien errático; ya es hora de pasar de la palabra a la acción. Hay una crisis latente, alimentada por múltiples problemas que están a la espera de solución. Ignorar este hecho es subestimar sus consecuencias.
Hace 19 añosPanamá tiene el honor de contar con seis sitios que son Patrimonio de la Humanidad. Pocos son los países que tienen tantos, pero los que están en nuestro istmo se encuentran bajo una enorme presión que puede ponerlos en peligro. Hace poco vimos cómo el Hotel Central, en el Casco Antiguo, fue derribado casi por completo, lo cual hará virtualmente imposible recuperar su emblemática estructura. Mientras tanto, el Parque Nacional Coiba está sometido ahora al capricho de inversionistas que pretenden construir facilidades residenciales y turísticas –incluida una marina para más de 400 botes- en la zona de amortiguamiento del parque. Otros sitios, como el Parque Internacional La Amistad y el Parque Nacional de Darién, sufren por la tala de la que son objeto. En fin, todos estos sitios -Patrimonio de toda la Humanidad- deben ser cuidados celosamente por las autoridades, pero en vez de ello, somos testigos de todo lo contrario: parece que los ciudadanos tendremos que vigilar la actitud –permisiva y abusiva- de ellas.
Hace 19 añosPanamá tiene el honor de contar con seis sitios que son Patrimonio de la Humanidad. Pocos son los países que tienen tantos, pero los que están en nuestro istmo se encuentran bajo una enorme presión que puede ponerlos en peligro. Hace poco vimos cómo el Hotel Central, en el Casco Antiguo, fue derribado casi por completo, lo cual hará virtualmente imposible recuperar su emblemática estructura. Mientras tanto, el Parque Nacional Coiba está sometido ahora al capricho de inversionistas que pretenden construir facilidades residenciales y turísticas –incluida una marina para más de 400 botes- en la zona de amortiguamiento del parque. Otros sitios, como el Parque Internacional La Amistad y el Parque Nacional de Darién, sufren por la tala de la que son objeto. En fin, todos estos sitios -Patrimonio de toda la Humanidad- deben ser cuidados celosamente por las autoridades, pero en vez de ello, somos testigos de todo lo contrario: parece que los ciudadanos tendremos que vigilar la actitud –permisiva y abusiva- de ellas.
Hace 19 añosPanamá es un país privilegiado: entre sus riquezas naturales cuenta con la segunda reserva hídrica de Centroamérica. Pero seguramente no tenemos ese puesto en lo que respecta a la preservación y conservación de este invaluable recurso.
Hace 19 añosPanamá es un país privilegiado: entre sus riquezas naturales cuenta con la segunda reserva hídrica de Centroamérica. Pero seguramente no tenemos ese puesto en lo que respecta a la preservación y conservación de este invaluable recurso.
Hace 19 añosLa pasión y muerte de Jesucristo nos presentan un momento único en el año para hacer un alto en todas las actividades, tanto personales como profesionales, con el fin de que –ya sea en comunidad o de forma individual– reflexionemos acerca del camino que llevamos recorrido, dónde estamos, y cuáles son los objetivos que nos empeñamos en conseguir. Tenemos un país maravilloso, pero el rumbo de este depende de todos los que en él vivimos. Es por ello que estos días deben servir para preguntarnos qué estamos haciendo para lograr ser mejores personas, mejores ciudadanos y mejores profesionales, de modo que con nuestro ejemplo y el esfuerzo diario contribuyamos a fortalecer los valores y principios que cimentan la sociedad panameña. Vivimos tiempos difíciles, pero las enseñanzas del hijo de Dios nos refuerzan la esperanza de tener un Panamá con más justicia social, y un planeta con mayor tolerancia y paz.
Hace 19 añosLa pasión y muerte de Jesucristo nos presentan un momento único en el año para hacer un alto en todas las actividades, tanto personales como profesionales, con el fin de que –ya sea en comunidad o de forma individual– reflexionemos acerca del camino que llevamos recorrido, dónde estamos, y cuáles son los objetivos que nos empeñamos en conseguir. Tenemos un país maravilloso, pero el rumbo de este depende de todos los que en él vivimos. Es por ello que estos días deben servir para preguntarnos qué estamos haciendo para lograr ser mejores personas, mejores ciudadanos y mejores profesionales, de modo que con nuestro ejemplo y el esfuerzo diario contribuyamos a fortalecer los valores y principios que cimentan la sociedad panameña. Vivimos tiempos difíciles, pero las enseñanzas del hijo de Dios nos refuerzan la esperanza de tener un Panamá con más justicia social, y un planeta con mayor tolerancia y paz.
Hace 19 añosLos golpes al medio ambiente panameño no cesan, y en esta ocasión ocurre por medio de la devastación de manglares, incluso dentro de un refugio de vida silvestre. Y es que se ha perdido el respeto por la naturaleza. La irresponsabilidad e inconsciencia, tanto de empresarios como de particulares, están logrando que Panamá ponga en riesgo uno de sus activos más importantes. La enorme diversidad del ecosistema que el destino le regaló al istmo panameño, es un tesoro con el que cuentan muy pocos países del mundo; sin embargo, hay a quienes esto parece no importarles y están dispuestos a arrasar con lo que sea con tal de hacer negocio. ¡Qué falta de visión! En lugar de planificar toda una estrategia de desarrollo inmobiliario y turístico alrededor de nuestros preciados recursos naturales –como, por ejemplo, lo hizo Costa Rica–, la preservación no ha sido prioridad en Panamá. Dañar el ambiente no solo es un delito, es decirles a las próximas generaciones qué poco nos importa con ellas.
Hace 19 añosLos golpes al medio ambiente panameño no cesan, y en esta ocasión ocurre por medio de la devastación de manglares, incluso dentro de un refugio de vida silvestre. Y es que se ha perdido el respeto por la naturaleza. La irresponsabilidad e inconsciencia, tanto de empresarios como de particulares, están logrando que Panamá ponga en riesgo uno de sus activos más importantes. La enorme diversidad del ecosistema que el destino le regaló al istmo panameño, es un tesoro con el que cuentan muy pocos países del mundo; sin embargo, hay a quienes esto parece no importarles y están dispuestos a arrasar con lo que sea con tal de hacer negocio. ¡Qué falta de visión! En lugar de planificar toda una estrategia de desarrollo inmobiliario y turístico alrededor de nuestros preciados recursos naturales –como, por ejemplo, lo hizo Costa Rica–, la preservación no ha sido prioridad en Panamá. Dañar el ambiente no solo es un delito, es decirles a las próximas generaciones qué poco nos importa con ellas.