Hace 20 añosÓscar Arias dejó, antes de partir de Panamá, varias críticas acertadísimas. La posición pública del Presidente tico no hace más que reflejar el escepticismo de miles de ciudadanos que nos preguntamos lo mismo: ¿para qué sirven las innumerables ‘cumbres’ que presidentes, parlamentarios y políticos celebran? Mientras 96 millones de latinoamericanos se mueren -literalmente- de hambre y el continente convive con más de 200 millones de pobres, cómo se justifican los millones y millones que se gastan en decenas de cumbres que se celebran cada año.
Hace 20 añosIndia está hoy más cerca de nosotros. Ayer, siete explosiones abrieron una herida profunda en la capital financiera de India que va más allá del horror de la muerte y la devastación.
Hace 20 añosIndia está hoy más cerca de nosotros. Ayer, siete explosiones abrieron una herida profunda en la capital financiera de India que va más allá del horror de la muerte y la devastación.
Hace 20 añosLas bibliotecas públicas son patrimonio tangible e intangible. Legajos de papeles portadores de conocimiento sin fecha de vencimiento, cultura acumulada que constituye el ADN de nuestras entrañas como Nación.
Hace 20 añosLas bibliotecas públicas son patrimonio tangible e intangible. Legajos de papeles portadores de conocimiento sin fecha de vencimiento, cultura acumulada que constituye el ADN de nuestras entrañas como Nación.
Hace 20 añosEl comercio internacional y las relaciones tanto bilaterales como multilaterales de nuestros vecinos repercuten también en lo interno de nuestra producción local. Panamá no puede ignorar lo que hacen los países afines en materia comercial porque las secuelas del aislamiento y la falta de intercambio golpean directamente en la balanza doméstica de exportaciones e importaciones.
Hace 20 añosEl comercio internacional y las relaciones tanto bilaterales como multilaterales de nuestros vecinos repercuten también en lo interno de nuestra producción local. Panamá no puede ignorar lo que hacen los países afines en materia comercial porque las secuelas del aislamiento y la falta de intercambio golpean directamente en la balanza doméstica de exportaciones e importaciones.
Hace 20 añosCuando la fatalidad toca a la puerta ajena parece más lejana, pero las cifras revelan que hay más de 750 vecinos, conocidos, amigos, compañeros o parientes que cada mes son víctimas de algún accidente de tránsito. Ni hablar de las 450 almas que cada año dejan de estar a nuestro lado para hinchar las frías estadísticas de muertes. Independientemente de las campañas y de los operativos, no hay más eficiencia que la propia voluntad de los que estamos tras el volante. La tan cacareada prudencia y la tolerancia frente al desorden automovilístico cotidiano, es la poderosa garantía de librarnos de una experiencia traumatizante. Un siniestro vial marca la vida de la víctima sobreviviente, pero también ensombrece la del victimario que llevará a cuestas la responsabilidad del hecho. Por ello, si todos –tanto transeúntes como conductores– ponemos una cuota extra de mesura en las calles, lograremos un bajón en los índices de atropellados hasta que resulten cifras poco alarmantes con la feliz noticia de una significativa disminución de la mortalidad vial. Depende de nosotros.
Hace 20 añosCuando la fatalidad toca a la puerta ajena parece más lejana, pero las cifras revelan que hay más de 750 vecinos, conocidos, amigos, compañeros o parientes que cada mes son víctimas de algún accidente de tránsito. Ni hablar de las 450 almas que cada año dejan de estar a nuestro lado para hinchar las frías estadísticas de muertes. Independientemente de las campañas y de los operativos, no hay más eficiencia que la propia voluntad de los que estamos tras el volante. La tan cacareada prudencia y la tolerancia frente al desorden automovilístico cotidiano, es la poderosa garantía de librarnos de una experiencia traumatizante. Un siniestro vial marca la vida de la víctima sobreviviente, pero también ensombrece la del victimario que llevará a cuestas la responsabilidad del hecho. Por ello, si todos –tanto transeúntes como conductores– ponemos una cuota extra de mesura en las calles, lograremos un bajón en los índices de atropellados hasta que resulten cifras poco alarmantes con la feliz noticia de una significativa disminución de la mortalidad vial. Depende de nosotros.
Hace 20 añosEl concreto no se siembra, pero se está tomando la ciudad a la misma velocidad que caen los árboles que nos dan la vida. Nuestras ciudades, hasta ahora verdes y tropicales, están convirtiéndose en cajones de cemento y ladrillo, en urnas ventiladas con refrigeración artificial, en espacios no aptos para guayacanes o corotús. Quizá en un futuro, tampoco aptos para seres humanos.