Hace 20 añosLas normas legales de convivencia solo tienen sentido cuando responden a un anhelo social o cuando van acompañadas de un trabajo de concienciación, no solo de represión.
Hace 20 añosPara ellos, el mañana está lleno de incertidumbres marcadas por un problema de su presente –la baja calidad de la educación– y otro de su futuro –las posibilidades de un empleo digno–. Es aquí, en la juventud, cuando se cocinan los problemas que después recogemos. La educación es el pasaporte legítimo para el empleo y la única posibilidad de independizarse y lograr construir una vida propia.
Hace 20 añosPara ellos, el mañana está lleno de incertidumbres marcadas por un problema de su presente –la baja calidad de la educación– y otro de su futuro –las posibilidades de un empleo digno–. Es aquí, en la juventud, cuando se cocinan los problemas que después recogemos. La educación es el pasaporte legítimo para el empleo y la única posibilidad de independizarse y lograr construir una vida propia.
Hace 20 añosQuizá suene extraño, pero una de las asignaturas pendientes que tiene nuestra sociedad es la de incorporar a los niños y niñas al pleno ejercicio de su papel social. El derecho a una buena educación, a la protección de su integridad física y emocional, a la salud o al ocio no son capítulos huecos de alguna declaración universal, sino el cuerpo de premisas para que un menor de edad se convierta en un ciudadano de bien. El Día del Niño se centra, habitualmente, en la exaltación de lo lúdico y ese es un buen ángulo de la infancia. Pero en nuestro país todavía hay miles de niños que no gozan del derecho a divertirse y, mientras en los eventos de hoy proliferan hamburguesas y payasos, ellos tienen que trabajar en cafetales o semáforos. Tenemos mucho trabajo por delante si queremos que nuestros niños no sean sólo parte de un discurso de la oficina de la primera dama de turno o de los organismos internacionales. Los menores viven en hogares y allí sus derechos pueden comenzar a hacerse efectivos. En este tema, todos tenemos un papel que jugar.
Hace 20 añosQuizá suene extraño, pero una de las asignaturas pendientes que tiene nuestra sociedad es la de incorporar a los niños y niñas al pleno ejercicio de su papel social. El derecho a una buena educación, a la protección de su integridad física y emocional, a la salud o al ocio no son capítulos huecos de alguna declaración universal, sino el cuerpo de premisas para que un menor de edad se convierta en un ciudadano de bien. El Día del Niño se centra, habitualmente, en la exaltación de lo lúdico y ese es un buen ángulo de la infancia. Pero en nuestro país todavía hay miles de niños que no gozan del derecho a divertirse y, mientras en los eventos de hoy proliferan hamburguesas y payasos, ellos tienen que trabajar en cafetales o semáforos. Tenemos mucho trabajo por delante si queremos que nuestros niños no sean sólo parte de un discurso de la oficina de la primera dama de turno o de los organismos internacionales. Los menores viven en hogares y allí sus derechos pueden comenzar a hacerse efectivos. En este tema, todos tenemos un papel que jugar.
Hace 20 añosLa ministra de Gobierno y Justicia, Olga Gólcher, se ha unido al selecto club que encuentra la razón de todos los problemas en los medios de comunicación. Esta vez somos culpables de la violencia, al igual que antes lo había señalado el presidente, Martín Torrijos, y el director de la Policía, Rolando Mirones. También somos culpables del desastre judicial y de su mala imagen (lo aseguró Graciela Dixon) y, si seguimos a este ritmo, debemos tener responsabilidad en el calentamiento global.
Hace 20 añosLa ministra de Gobierno y Justicia, Olga Gólcher, se ha unido al selecto club que encuentra la razón de todos los problemas en los medios de comunicación. Esta vez somos culpables de la violencia, al igual que antes lo había señalado el presidente, Martín Torrijos, y el director de la Policía, Rolando Mirones. También somos culpables del desastre judicial y de su mala imagen (lo aseguró Graciela Dixon) y, si seguimos a este ritmo, debemos tener responsabilidad en el calentamiento global.
Hace 20 añosLas crisis en Oriente Medio logran estremecer al mundo entero. Primero, porque representan el choque de culturas y religiones y, segundo, porque afectan de manera sensible la estabilidad económica y geopolítica del planeta.
Hace 20 añosLas crisis en Oriente Medio logran estremecer al mundo entero. Primero, porque representan el choque de culturas y religiones y, segundo, porque afectan de manera sensible la estabilidad económica y geopolítica del planeta.
Hace 20 añosÓscar Arias dejó, antes de partir de Panamá, varias críticas acertadísimas. La posición pública del Presidente tico no hace más que reflejar el escepticismo de miles de ciudadanos que nos preguntamos lo mismo: ¿para qué sirven las innumerables ‘cumbres’ que presidentes, parlamentarios y políticos celebran? Mientras 96 millones de latinoamericanos se mueren -literalmente- de hambre y el continente convive con más de 200 millones de pobres, cómo se justifican los millones y millones que se gastan en decenas de cumbres que se celebran cada año.