Hace 21 añosEl Día Internacional de la Mujer se suele aprovechar para denunciar la situación de discriminación a la que se ve expuesta la mayoría de mujeres de Latinoamérica y del mundo. El abuso del poder machista o la exclusión basada en prejuicios cavernícolas permanecen en el ADN de nuestras sociedades, y la lucha por modificarlos no puede aflojar. Pero, en realidad, deberíamos aprovechar la jornada para hablar de lo contrario, de cómo las mujeres son motores de progreso que rentabilizan al máximo la inversión social, que cohesionan sus comunidades, que dan continuidad a los diferentes tipos de modelos familiares y que buscan el bien colectivo antes que el individual. Las organizaciones internacionales explican que cada dólar invertido en una mujer latinoamericana se multiplica varias veces y esa lección aprendida debe orientar muchas de las políticas de desarrollo locales. Ellas ya han demostrado de qué son capaces, ahora le toca el turno a los hombres para probar que sí pueden convivir en igualdad, desprenderse de los complejos atávicos que los hacen sentirse más o mejores y así construir una sociedad más justa y, por qué no, más amable.
Hace 21 añosEl “Estado de Derecho” es un ideal que se construye con normas y actos legítimos. Pero en este país ha servido, demasiadas veces, como pretexto para entorpecer las investigaciones y cualquier proceso que atente contra la corrupción. Algo así es lo que pasa en estos días en la Corte Suprema de Justicia. Los ciudadanos esperábamos que la magistrada presidenta hiciera mancuerna con la procuradora en la tarea de desenmascarar a un magistrado cuya idoneidad está en serio cuestionamiento. Sin embargo, la reacción de la Corte ha sido atacar a la Procuraduría, apelando a la forma y nunca al fondo y, cómo no, echar mano al Estado de Derecho. Claro, que a estas alturas de nuestra historia ya nadie cree que las máximas autoridades del Órgano Judicial recuerden muy bien el sentido último del Derecho, muchos menos el significado de justicia o el de transparencia. En este mundo al revés que vivimos en Panamá, el acusado se convierte en acusador fácilmente; y el delincuente, en defensor... del “Estado de Derecho”.
Hace 21 añosEl blanqueo de capitales tiene algo perverso. La relación social con esta actividad ilícita está vinculada con la doble moral. Al igual que la sociedad tolera el consumo desmedido de alcohol y castiga la ingestión de drogas, con el blanqueo de dinero también hay más permisividad que con el tráfico de narcóticos. En el negocio del blanqueo intervienen empresas y abogados prestigiosos, funcionarios de recta apariencia y muchos ciudadanos -que nunca preguntan por qué les pagan más de lo que piden por algún servicio o patrimonio-. Por eso es más difícil acabar con el blanqueo de capitales que con otros actos delictivos. La mayoría de ciudadanos beneficiados con esta práctica ilícita lo interpreta como un golpe de suerte y lo único que provocan es envidia. Panamá es un paraíso para esta actividad y esto, que lo repitió esta semana Washington, debería preocuparnos de verdad. Detrás de la plata fácil se instalan de inmediato la violencia, los abusos y cierta cultura mafiosa.
Hace 21 añosLas oficinas tienen aire acondicionado y desde cómodos sillones observamos la realidad emitiendo juicios, ideando grandes soluciones o realizando diagnósticos de cómo está el país y cuáles son las salidas. Fuera, en cada recodo del camino de la Panamá rural, hay maestros y maestras que viven sin comodidades, cuyas preocupaciones son limpiar los tablones que hacen de escuela o cómo lograr que los alumnos, algunos con hambre, presten atención a una educación que no redime a nadie si no provee oportunidades para aplicarla. Hoy queremos homenajear a esos docentes que sostienen la parte más débil del sistema y hacer un llamado a la solidaridad general y a los funcionarios de ciudad. Es fácil ver esa lucha cotidiana desde las gradas, pero lo necesario es bajar al terreno para reinventar y lograr que la brecha entre lo urbano y lo rural cada día se estrechezca.
Hace 21 añosEl mayor patrimonio de Panamá es Panamá: nuestra tierra está repleta de sorpresas naturales, paisajes desbordantes y recursos naturales únicos.
Hace 21 añosNo hay progreso sostenible sin educación de calidad. El mayoritario fracaso en las pruebas de acceso a nuestras principales universidades públicas demuestra que Panamá tiene un problema que va más allá de las precarias infraestructuras físicas o del acceso universal a los diferentes niveles educativos. El cóctel formativo que le damos a nuestros niños, niñas y adolescentes está desfasado y el cuerpo de docentes adolece de falta de preparación, apoyo oficial y oportunidades de reciclaje pedagógico. No podemos permitirnos esta situación porque necesitamos formar profesionales, ciudadanos pensantes, que trabajen por un proyecto viable de país. La calidad de la educación determina la calidad de la sociedad del futuro inmediato, por eso en este terreno no valen parches del gobierno de turno. Sería bueno saber qué tan activo es el Consejo Nacional de Educación, qué tan rápido va a avanzar el proceso de acreditación de la educación superior y qué acciones de fondo –y no solo de forma- se están tomando para poner orden en un sector que, según todos los implicados, arrastra males muy profundos.
Hace 21 añosLa justicia no solo debe ser la fiel traductora de la ley, sino que lo debe hacer en tiempo y forma. El tiempo sí es importante cuando se habla de administración de justicia y Panamá sufre de un tortuguismo dramático que se refleja en abuso contra la ciudadanía y en merma del Estado de Derecho. Hoy conocemos cómo la Corte Suprema demoró 16 años en decidir que no decide. Este caso es solo el símbolo de un problema profundo que no se resuelve con el mero relevo de magistrados o con nuevas salas de prensa. El Estado en su conjunto debe alinear esfuerzos y recursos para evacuar de polvo y expedientes los tribunales y salas de justicia atiborrados de injusticias archivadas. Suena a queja vieja, pero si de tanta patria nueva se habla, la solución a este problema sería un buen ejemplo de cómo se pueden cambiar las ajadas y paquidérmicas estructuras institucionales.
Hace 21 añosLas aguas vuelven al cauce: las minivacaciones terminaron, las calles ven culecos desplazados por transeúntes, llegarán los balances exitosos de todas las instituciones –incluso adjetivando muertos según si el lugar del deceso coincidía con desfiles o no–... y se levanta el telón en la Asamblea Nacional para el periodo de sesiones 2006. ¿Año nuevo vida nueva? Sería de agradecer.
Hace 21 añosEl acuerdo logrado sobre el salario mínimo, es como un soplo de aire fresco. La democracia se construye a punta de acuerdos, de negociaciones complejas y, a veces, lentas que concluyen con un pacto en el que todo el mundo pierde un poco y la sociedad gana mucho.
Hace 21 añosLa Calzada de Amador es el ejemplo de lo que no debe ser el desarrollo en Panamá. Ni los millonarios estudios ni los planes para la zona ni la extinta ARI... nadie ha evitado que este complejo único de islas en la ciudad se haya convertido en un rompecabezas urbanístico, en una trampa para los ciudadanos que se atreven a entrar en el tubo vehicular, en un atentado contra el medio ambiente y en una galería arquitectónica de dudosa calidad.