Juan Antonio Casas ZamoraHace 1 añoLa discusión en torno a la reforma de la Caja de Seguro Social (CSS) y la resultante Ley 462 del 18 de marzo de 2025 ha sido una muestra clara del axioma extraído de El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi de Lampedusa: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una fotografía de archivo. EFE
Roberto Alfaro EstripeautHace 1 añoEstados Unidos, si bien sigue siendo la mayor economía mundial, en las últimas décadas ha perdido mucha hegemonía política, mercantil y social a causa de estrategias o decisiones erráticas de sus gobernantes.
Jorge G. ObedienteHace 1 añoEmpiezo por parafrasear ese dicho atribuido a Sócrates y muy aplicable a los panameños: “Yo, al menos, sé que no sé nada”, un fiel reflejo de lo que ocurre cada jueves en esas conferencias de prensa, donde lo más importante es lo que se omite. Hemos vivido la transformación de un “Mero Macho” a un “Mero Micho” y ahora, mutado en un “Mero Mudo”.
Víctor PazHace 1 añoSegún la interpretación de los “n” mundos de la mecánica cuántica, he querido imaginar un panorama gubernamental levemente distinto al que sugiere la división de los poderes.
Carlos Antonio Solís TejadaHace 1 añoNo es un misterio para muchos panameños que el agua potable es un bien cada vez más escaso, ya sea porque, a pesar de estar conectados al sistema, no les llega, no lo hace con suficiente presión o, simplemente, la red no existe. Ni hablar del drenaje de aguas grises: este problema lo reconoce el IDAAN. Y el drenaje pluvial no es la excepción, como lo admite el MOP.
Hace 1 añoEl escándalo de la planilla 172 expone, una vez más, las irregularidades en el manejo de fondos públicos en la Asamblea Nacional. Durante cinco años, este mecanismo permitió el uso discrecional de 134 millones de dólares bajo la sombra del clientelismo político. Su eliminación en 2024 no resuelve el problema de fondo: la falta de controles y sanciones efectivas para quienes abusaron del sistema. Una mayoría de los diputados responsables de ese despilfarro no fueron reelegidos, reflejo del rechazo ciudadano ante el uso irresponsable de los recursos del Estado. Los nuevos miembros de la Asamblea tienen ahora la oportunidad —y el mandato— de hacerlo diferente. No basta con cerrar una planilla; es urgente fortalecer los mecanismos de fiscalización, promover una gestión transparente y respaldar sanciones para quienes incurran en abusos. La legitimidad se gana con hechos, no con discursos. La ciudadanía debe mantenerse vigilante y exigir rendición de cuentas. Solo con presión constante y una participación activa podremos desmontar las estructuras que han protegido la corrupción por tanto tiempo. El cambio no vendrá solo: hay que empujarlo.