[ECOS DE LA VISITA PAPAL]
Asdrúbal Aguiar | Hace 11 añosLeo el discurso del papa Francisco en Santa Cruz de la Sierra, donde agradeció el encuentro de movimientos populares que le organizó Evo Morales luego de recibir de este, antes y estupefacto, la hoz y el martillo –símbolo del comunismo– con un cristo clavado sobre el último y las preseas del Estado boliviano. Me detengo en uno de sus párrafos: “Ese arraigo al barrio, a la tierra, al oficio, al gremio, ese reconocerse en el rostro del otro, esa proximidad del día a día, con sus miserias, porque las hay, las tenemos, y sus heroísmos cotidianos, es lo que permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos sino a partir del encuentro genuino entre personas”.