
La contaminación por metales pesados persigue desde hace décadas a la ciudad de Antofagasta, que paga con creces los costos de ser la capital minera de Chile, el primer productor mundial de cobre.

La imagen de Atescatempa, en el departamento guatemalteco de Jutiapa, es apocalíptica: ya no existe por la falta de lluvias, el excesivo calor y porque el caudal de dos ríos que la alimentaban ya no alcanzan a llegar. 3.5 millones de personas han perdieron con ella, su fuente de trabajo y alimento.







