Vivimos en la época de la inmediatez. Con un solo clic llega a nosotros la película, la información o la canción que queremos en cuestión de segundos. Lo que tarde demasiado en el mundo del entretenimiento corre el riesgo de ser desechado o visto como anticuado.
Gracias a los cielos esto tiene sus excepciones, por ejemplo, en la música en directo. Cuando vas a un concierto lo que deseas es que la presentación de tu artista favorito dure lo suficiente para que como espectador quede satisfecho de forma plena.
La historia de la música contemporánea tiene varias muestras de creadores capaces de entregarse a su audiencia a niveles tan increíbles, que ponen a prueba su capacidad física en el amplio sentido de la palabra.
Muestras
Veamos algunas muestras de intervenciones prolongadas para después hablarles de la hazaña que hizo hace poco Rubén Blades.
La primera vez que Led Zeppelin llegó a Estados Unidos, a finales de la década de 1960, ofreció un concierto en el Boston Tea Party que duró un poco más de 4 horas.
En 1972, en el festival de Bickershaw (en Inglaterra), Grateful Dead tocó una cantidad similar de horas que la banda británica.
En 1990, Bob Dylan brindó un recital en el Toad’s Palace de New Haven (Connecticut) que se extendió por 4 horas con 20 minutos.
En julio de 2012, en el Olympiastadion de Helsinki (Finlandia), Bruce Springsteen hizo un show de 4 horas con 6 minutos.
En el ámbito del rock latinoamericano la presea se la llevó el argentino Luis Alberto Spinetta, quien en diciembre de 2009 se presentó en el estadio Vélez Sarsfield (en la ciudad de Buenos Aires) durante 5 horas con 50 minutos.
Es normal que cuando una banda o un cantante tienen mucho material escrito y grabado brinde sin dificultad conciertos extensos. Por ejemplo, The Cure, Pearl Jam o Paul McCartney tocan un promedio de 35 canciones por toque.
Lo increíble pasó en Panamá
Perdonen por hacer esta introducción tan kilométrica. Era necesaria para compartirles que el 7 de diciembre de 2022, los asistentes al concierto “Íntimo 2022″ de Rubén Blades, ocurrido en el hotel Sheraton Grand Panamá, fueron testigos de un hecho tan insólito que lo hecho por las leyendas Led Zeppelin, Dylan y Springsteen sean actuaciones breves si se les compara con el desempeño del maestro panameño.
Cada año Rubén Blades se supera a sí mismo como compositor, cantante y actor, lo que queda demostrado con los premios y reconocimientos que con frecuencia obtiene.
Esa actitud de no detenerse también ocurre durante sus presentaciones. He tenido la bendición de asistir a 5 o 6 de los “Íntimos” y cada vez me sorprendo gratamente de su duración, pero lo que vi hace unos días en el salón Casa Veranda fue algo inaudito en Panamá y quizás en más de un género musical en cualquier otra parte del planeta.
En cada “Íntimo” Rubén y la Big Band de Roberto Delgado tienen la capacidad de ofrecer recitales tan prolongados que ya es ocasión para traer a Panamá a los responsables del Guinness World Records para que su gesta heroica esté registrada en la famosa obra de proezas.
El “Íntimo 2022″ comenzó con el tema Mambo Gil a las 9:30 p.m. del miércoles 7 y el periplo terminó con la canción Patria a las 3:40 a.m. del jueves 8 de diciembre. Lo que significa que Rubén y sus músicos nos hicieron cantar, bailar, reflexionar y reír durante 6 horas con 10 minutos.

Durante tamaño concierto disfrutamos éxitos suyos como Caminando, Pablo Pueblo, Creo en ti, Juan Pachanga, Ligia Elena, Amor y Control, Paula C, El Cantante y Manuela, entre otros.
Otra ocasión envidiable de “Íntimos 2022″ fue que Rubén y la Big Band de Roberto Delgado obsequiaron a su público con algo que pocas veces ha ocurrido en su longeva carrera (tomando en cuenta que su primera grabación es de 1967 con la Orquesta Dismeños): interpretar todas las canciones que aparecen en el mítico y reverenciado álbum Siembra: Plástico, Buscando Guayaba, Pedro Navaja, María Lionza, Ojos, Dime y Siembra.
Recuerdos
Durante todo ese tiempo en continuo, por cada una de las más de 40 canciones que interpretó esa noche y durante esa madrugada, Rubén nos regaló recuerdos suyos de infancia y adolescencia; anécdotas sobre sus padres, amigos y colegas, así como antecedentes vinculados con cada uno de los temas presentados durante esta extraordinaria maratón musical.
Compartió con los presentes que los padres de su niñez tenían poderes telepáticos porque sabían las travesuras que iban a hacer sus hijos, incluso antes de que éstos las llevaran a cabo.
Que, en el Panamá de sus años mozos, cuando el reloj marcaba las 6:00 p.m., los peatones y los automóviles se detenían mientras la bandera era retirada en espera de la llegada de un nuevo amanecer para volver a ver cómo era izada.
Contó que un día su papá, Rubén Blades Bosques, estaba en el Café Coca Cola (Santa Ana), cuando aparecieron dos policías que le informaron que el comandante José Antonio Remón Cantera quería hablar con él de inmediato. El progenitor estaba más que preocupado por semejante solicitud. Luego respiró aliviado al saber el por qué del asunto: el militar quería que se hiciera cargo del equipo de baloncesto de la Policía Nacional.
Que el cantautor fue el primer miembro de su familia en graduarse de estudios superiores, aunque no pudo asistir a su propia graduación de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá porque su familia salió del país exiliada por orden directa de altos mandos de la dictadura militar.
Que cuando a inicios de los años 1970 tuvieron que residir en Florida (Estados Unidos) estaban en serios problemas financieros. Por lo que llamó a las oficinas de la Fania para saber si tenían algún puesto como intérprete o letrista (Richie Rey e Ismael Rivera ya habían grabado temas suyos) y la respuesta que escuchó del otro lado de la línea telefónica fue un rotundo no. La única plaza disponible era la de repartidor del correo que se recibía en la famosa casa disquera por una paga de 125 dólares a la semana y aceptó la oferta laboral porque sus padres no tenían un empleo fijo.
Que la primera canción que grabó como cantante en la Fania fue en un álbum de Ray Barreto y la pieza se tituló Vale más un guaguancó, del gran Tite Curet Alonso.
Que a mediados de la década de 1970 estuvo a punto de regresarse a Panamá porque no estaba en una situación legal en Estados Unidos. Tenía alrededor de 25 años y no podía acompañar a Barreto a los compromisos artísticos fuera de la unión americana.
Que fue a conversar con un juez de migración para saber cómo ser un ciudadano en toda regla y que Paula C le propuso que se casaran para legalizar su condición, algo que él agradeció profundamente, pero le dijo que de esa manera no quería comenzar un matrimonio.
Fue en el Central Park cuando conoció a un abogado que jugaba muy mal al fútbol, pero que le ayudó a obtener los papeles a cambio de que Rubén fuera el representante legal de la Fania en Panamá.
Así, entre remembranzas y canciones se fueron los 370 minutos de “Íntimo 2022″. El público llegó a sus casas felizmente cansados de tanto disfrutar de un momento histórico.

