El panameño conocido artísticamente como “Gringo Man”, pionero del dancehall en español y el reggaetón, deberá comparecer el próximo 6 de julio ante el Tribunal Federal de Fort Lauderdale, Florida (Estados Unidos), para una conferencia como parte de la demanda millonaria por derechos de autor que presentó contra la banda Los Rabanes, el productor Emilio Estefan y la multinacional Sony Music.
El caso adquirió una dimensión particular ya que el artista se presentará bajo la figura jurídica de pro se, lo que significa que asumirá su propia defensa, sin el respaldo de firmas de abogados ni los recursos institucionales que poseen las multinacionales y ejecutivos a los que demanda.

En esta conferencia se debe decidir si se mantiene la fecha de juicio con jurado fijada para el 25 de enero de 2027 y los plazos para la presentación de pruebas y mociones. No se descarta una mediación entre las partes.
La juez Panayotta Augustin-Birch ya dejó claro que no tiene intención de cambiar la fecha del juicio, “solamente porque el caso sea complejo o porque las partes hablen de manera general sobre los calendarios de las reglas locales”. Cualquier solicitud para cambiar la fecha del juicio “debe explicar con detalle una razón verdaderamente convincente".

Enfrentará a gigantes de la música
Para la comparecencia del 6 de julio, mientras Davidson decidió hacerlo sin una firma grande de abogados, los demandados han apostado a todo lo contrario.
James G. Sammataro, abogado de Sony Music, es uno de los litigantes más reconocidos de la industria musical, con una práctica enfocada en derechos de autor y disputas musicales.
Según la biografía que aparece en el sitio web de la firma Pryor Cashman (a la que él pertenece), Sammataro ha representado a importantes compañías musicales, sellos discográficos, distribuidores y artistas en disputas de alto perfil, como Eminem, Justin Bieber, Enrique Iglesias, Karol G, Don Omar, Chris Cornell, Chris Brown, Dr. Dre, Becky G, Luis Fonsi, Lil Baby, DJ Tiësto, Paulo Londra, Roddy Ricch, Universal Music Group, Warner Music y Spotify.
También ha representado o defendido asuntos relacionados con éxitos musicales como Despacito de Luis Fonsi (con Erika Ender), Give Me Everything de Pitbull, el remix de Karol G (con Pitubull y El Chombo) de Dame tu Cosita, No Guidance de Chris Brown y Drake; y Rockstar de DaBaby.
En tanto, Estefan y sus empresas Crescent Moon Studios y Estefan Enterprises, Inc., que también fueron demandados, serán representados por el abogado Hans Helmut Hertell, de la firma estadounidenses Hogan Lovells US LLP. Es el mismo bufete que ha representado a la República de Panamá en diferentes arbitrajes.
Defensa pide se desestime demanda
Los demandados continúan buscando que sea desestimado el caso mientras el tribunal todavía no ha decidido el fondo de las alegaciones de derecho de autor de Davidson.
Entre los codemandados en este proceso, además de Los Rabanes, Estefan y Sony Music Entertainment US Latin LLC, se encuentran Crescent Moon Studios, Inc., Estefan Enterprises, Inc., el productor Jr., The Orchard Enterprises NY, Inc. y Sony Music Holdings Inc.
El litigio principal gira en torno a la emblemática canción de Los Rabanes, Señorita a mí me gusta su style.
Davidson alega que este tema copió la estructura expresiva, el arreglo, la cadencia y el ritmo del coro de su obra previa titulada Dónde lo conseguiste, por lo que reclama hasta $10 millones en daños y perjuicios.
La defensa de los demandados argumenta que las similitudes radican en frases cotidianas del idioma español que no están sujetas a la protección de propiedad intelectual, y han solicitado la desestimación del caso negando cualquier tipo de responsabilidad.
Pese a estas objeciones,la Corte ya ha calendarizado el caso para que, como se mencionó, el juicio inicie el 25 de enero de 2027 en la División de West Palm Beach, caso que atenderá el juez K. Michael Moore.

Demanda paralela
Davidson mantiene una segunda acción civil en la corte federal de Miami también ante el juez Moore. En esta demanda, dirigida contra J&N Records, Mayimba Music y nuevamente las filiales de Sony y The Orchard, el artista reclama hasta $100 millones.
El reclamo abarca la presunta explotación no autorizada de todo su catálogo musical, disputando derechos de distribución, licencias, regalías acumuladas y metadatos mientras estaba encarcelado como coautor intelectual del asesinato de un oficial encubierto, crimen del que siempre se declaró inocente. Fue condenado a cadena perpetua, pero luego de casi tres décadas encarcelado, el presidente Donald Trump le conmutó la pena.
Aunque los tribunales aún no se han pronunciado sobre el fondo y la validez de las acusaciones de Davidson, la cita presencial del 6 de julio marcará la primera vez en que el cantautor panameño se siente cara a cara frente a la maquinaria legal de la industria para reclamar lo que afirma es de su autoría.

