El expresidente panameño Ricardo Martinelli confirmó este lunes el fallecimiento de su icónica mascota, su can llamado Bruno, tras ser víctima de un ataque por parte de un perro de mayor tamaño en Bogotá, Colombia.
“Bueno, se nos fue Bruno. En un momento... lo mordió un perro más grande. Tuvo una hemorragia interna. Estoy muy, muy triste”, dijo Martinelli entre sollozos.
El hecho se produce mientras el exmandatario permanece en territorio colombiano bajo la condición de asilado político, evadiendo una condena de prisión en Panamá.

Horas antes del deceso, Martinelli había utilizado sus redes sociales para reportar la gravedad de la situación.
El exmandatario compartió un video en el que se observaba al pequeño animal recibiendo asistencia médica inicial. En el lugar de los hechos, Martinelli informaba que su Yorkshire terrier iba a ser trasladado de urgencia a un hospital veterinario. “Un perro más grande mordió a Bruno. Me lo tengo que llevar inmediatamente para el veterinario. Camino al hospital”, detalló en su publicación.
Martinelli explicó que el ataque ocurrió “por un descuido tonto”. “Lo mordió un perro más grande por una perra en celo”, señaló.
A pesar de los esfuerzos médicos, el canino no logró sobrevivir a las severas lesiones.
Bruno era una figura recurrente en el entorno del político; durante años fue una constante en sus publicaciones digitales y en diversos actos públicos, una dinámica que continuó incluso tras el traslado de Martinelli a Colombia.

Bruno tenía su propio perfil en Instagram como “Soy Bruno Oficial”, donde se hacía llamar Bruno Martinelli, y contaba con más de 23 mil seguidores.
La noticia del fallecimiento de la mascota generó de inmediato una ola de reacciones y mensajes de condolencias por parte de sus seguidores en las plataformas digitales.
Este suceso personal ocurre en medio de la compleja situación jurídica que afronta el expresidente.
Recientemente, la Corte Suprema de Justicia ratificó la constitucionalidad, tanto de la orden de indagatoria como de la sentencia condenatoria en su contra, de 128 meses de prisión y al pago de una multa de 19.2 millones de dólares por el delito de lavado de dinero en el denominado caso New Business, dejando en firme el fallo judicial por el desvío de fondos públicos para la compra de un conglomerado de medios de comunicación.

