La estatura que se alcanza hasta llegar a la adultez, al estar fuertemente influenciada por factores relacionados con la nutrición, así como elementos ambientales y genéticos, puede ser un reflejo de la salud.
Así lo plantea el médico y científico Jorge Motta, investigador del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), y actual secretario nacional de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, quien en conjunto con el médico y científico Julio Zúñiga (también del ICGES) ha participado en un megaestudio que fue publicado esta semana en la revista científica eLife.
La investigación mundial contempló información sobre cómo ha variado la estatura del hombre y de la mujer en el mundo durante un siglo, en 200 países, entre los cuales está Panamá. Se tomaron en cuenta mil 472 estudios poblacionales, y la muestra fue de 18.6 millones de personas.
El análisis fue liderado por la agrupación internacional Colaboración sobre Enfermedades no Transmisibles, y con instituciones de investigación de prestigio como el Imperial College London. Para el doctor Motta, que investigadores del ICGES sean tomados en cuenta para aportar en sus estudios es un “reconocimiento” y a su vez eleva el valor de las investigaciones que ha llevado a cabo el ICGES recientemente en el área de enfermedades no transmisibles.

Motta y Zúñiga contribuyeron con datos que el ICGES había obtenido en estudios nacionales, publicados en PLOS, que contenían datos sobre la estatura de la población panameña evaluada en diferentes décadas.
Según el estudio, los hombres más altos son los holandeses (con una estatura promedio de 182.5 centímetros) y las mujeres más altas son las nacidas en Letonia con un promedio de 170 centímetros.
Los hombres más bajos son los de Timor Oriental, con 160 centímetros, y las mujeres más bajas son las de Guatemala con 149.5 centímetros.
En Panamá, la estatura promedio de los hombres es de 168.5 centímetros, mientras que para las mujeres es de 155.5 centímetros. “Panamá ha visto un aumento de la estatura de sus ciudadanos”.
Los niños y adolescentes que están mejor alimentados y viven en mejores ambientes tienden a ser más altos, plantea el estudio. Su altura, incluso, puede estar relacionada con la salud y la nutrición de la madre durante su embarazo. Además, la investigación reseñó que múltiples estudios demuestran que esto tiene consecuencias permanentes en la salud e incluso la educación y los ingresos del individuo.

Esta investigación “nos brinda otra manera de mirar a la salud de las naciones al ver cómo a través de años los ciudadanos de algunas naciones continúan aumentando su estatura promedio mientras que en otras naciones la estatura promedio de sus ciudadanos demuestra disminución. Estudios como este nos despierta la atención sobre disparidades de nutrición y medio ambiente. Estos factores impactan el desarrollo de los niños y niñas al comienzo de sus vidas, tienen consecuencias no solo fisiológicas, sino también en su desarrollo intelectual y en su futuro socieconómico”, dice el doctor Motta.
Así mismo, añade que "crecer se encuentra asociado a mejor nutrición, lo que a su vez se encuentra asociado a un mejor mejor nutrición en los primeros años de vida y un mejor desarrollo intelectual cuando adulto, lo que puede redundar a tener una mejor capacidad como adulto de tener una mejor posición socioeconómica".
