El superintendente de Bancos de Panamá, Ricardo Fernández, se unió a las críticas por la inclusión de Panamá en una nueva lista de alto riesgo para el blanqueo de capitales, propuesta por la Comisión Europea y que debe ser ratificada por el Parlamento Europeo.
Fernández calificó esta decisión de injusta y cuestionó, como han hecho el Gobierno Nacional y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, los métodos utilizados por el ejecutivo europeo.
"Yo no he visto ningún visitante de la Unión Europea haciéndonos una evaluación", dijo Fernández en la jornada inaugural del Congreso Bancario Internacional para Reguladores y Banqueros, que se celebra en un hotel de la capital.
El regulador bancario dijo que el reporte de Europa no incluye los escándalos que se producen en su propio territorio y, además, "no hace justicia sobre los avances" logrados por Panamá, que en los últimos años ha modificado su marco legal precisamente para reforzar el combate contra el lavado de capitales.
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Fernández dijo que en el ámbito bancario se han efectuado más de 150 inspecciones o auditorías de acuerdo al nuevo marco legal, que se ha reforzado el personal y se le ha dado más de 8 mil horas de capacitación, además de fortalecer el gobierno corporativo.
"En el país ha habido un cambio de chip y esto lo reconocen los bancos corresponsales, las calificadoras de riesgo y el Fondo Monetario Internacional".
Si el Parlamento Europeo ratifica la lista propuesta por la Comisión, los bancos del viejo continente deberán hacer una debida diligencia ampliada sobre las relaciones que tengan con los países señalados.
Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidenta de la Asociación Bancaria de Panamá, dijo que el hecho de tener que hacer procesos ampliados implica mayores costos y algunos bancos podrían tomar la decisión de no mantener las relaciones con Panamá por el tamaño del mercado.
Una menor captación de fondos de bancos corresponsales agravaría la tendencia local de menores depósitos, que son los recursos que utilizan los bancos para prestar a sus clientes.
"Si no tenemos la materia prima a través de depósitos o líneas de corresponsales, la consecuencia inmediata es la desaceleración del crédito y el encarecimiento de fondos para nuestros clientes y para los bancos", apuntó Sentmat.
