No es novedad el revuelo que los libros juveniles han causado alrededor del mundo. Este género, que se ha popularizado en los últimos años, no solo se ha apoderado de las librerías, sino también del cine y la televisión, con historias que abarcan distintos géneros y que a pesar de su target muchas veces no son menos profundas o filosóficas al momento de desarrollar su trama, como lo sería cualquier libro dirigido para un público más adulto.
Los escritores panameños también han explorado este nuevo mundo, donde son los jóvenes quienes dictan sentencia sobre las obras. Y un ejemplo de esto es la novela La estaca en la cruz, del escritor Osvaldo Reyes.
Una novela negra, con toques góticos, donde el último clan de vampiros se ha instalado en suelo panameño, buscando sobrevivir, mientras se enfrentan a su mayor enemigo, la Orden, un grupo de monjes cuya misión es acabar con los vampyr.

Tras años de enfrentamientos, el destino de ambos clanes depende de Laura, una joven vampyr y su amigo Efraín, un miembro de la Orden.
Sí, dos jóvenes que se quieren a pesar de la enemistad de sus familias, suena a algo que ya hemos oído antes desde la época de Shakespeare. Y a decir verdad, estos vampiros no hacen grandes aportes al género, aunque sí gozan de un poco de personalidad. Es obvio el esfuerzo del escritor por darles su propio estilo, creándoles nuevas debilidades, y lo más sobresaliente, nuevas posiciones jerárquicas (lo femenino predomina). Aunque al final de la partida los estereotipos pesan más en la balanza.
Osvaldo Reyes
escritor
Pero a pesar de que el libro no logra escapar de ciertos clichés a lo largo de la trama, hay algo que lo salva, algo que lo hace refrescante, y es la forma como el autor mezcla la historia nacional con el mundo de fantasía sin abusar del regionalismo.
Este libro, publicado en 2014 y pensado para un público joven, ofrece como su mayor misterio no lo que se encuentra dentro de la guarida de los vampiros o tras los muros de la Orden, sino que su valor es explorar la historia istmeña, pues su trama se da en lugares que quizás muchos no conozcan o no sepan lo que allí ocurrió.

Sus personajes principales no logran traspasar las páginas, pero no caen en lo apático, y la obra mantiene el enganche haciendo continuas evocaciones al pasado, lo que enriquece la trama y Reyes brinda un desenlace satisfactorio a un misterio que va creciendo a medida que avanza la historia, cuyas consecuencias podrían ser catastróficas.
La estaca en la cruz es una historia que no busca sexualizar la adolescencia, como muchos otros lo hacen –algo que en lo personal me agrada- sino que habla sobre la necesidad de ser aceptado, la amistad y confianza a pesar de las diferencias, y como la desesperación y deseos de crecer, puede verse empañado por las responsabilidades del ser adulto.