TRANSPARENCIA Y EXPERIENCIA DE CLIENTE

Estados Unidos destaca dificultad para abrir cuentas

Estados Unidos destaca dificultad para abrir cuentas
Estados Unidos destaca dificultad para abrir cuentas

Un informe elaborado por el Departamento de Estado de Estados Unidos sobre el clima de inversión en Panamá destaca que el sistema bancario es desarrollado y está muy regulado. No obstante, deja constancia de las dificultades que ciudadanos y empresas estadounidenses tienen para abrir cuentas en el país.

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La entidad que gestiona la política exterior de Estados Unidos elabora anualmente un informe sobre el ambiente de negocios de los países con el fin de proveer información a empresarios estadounidenses interesados en invertir en esos mercados.

El más reciente sobre Panamá se publicó el pasado 11 de julio.

“Los inversionistas mencionan procesos largos, falta de comunicación abierta, y la cantidad de documentación para establecer la legitimidad de sus actividades tanto dentro como fuera de Panamá”, señala el comunicado del Departamento de Estado.

La respuesta que ofrecen los oficiales de banca es que estos procedimientos se hacen necesarios para cumplir con los estándares internacionales de transparencia. En algunos casos, según el reporte de Estados Unidos, “algunos de los bancos más grandes de Panamá han llegado a rechazar establecer una relación bancaria con sectores completos de la economía, como el comercio electrónico, con el objetivo de evitar cualquier posible riesgo asociado”.

Esta situación provoca que “un gran número de negocios legítimos queden excluidos de los servicios bancarios en Panamá”.

La necesidad de compatibilizar el cumplimiento de los requisitos legales con una adecuada experiencia de cliente es uno de los temas de debate constantes entre la industria y los reguladores.

Una de las iniciativas es la creación de una base de datos con información de los clientes a la que los bancos puedan acceder para no tener que pedir cierta documentación a una persona que ya está en el sistema.

Más allá de la dificultad para abrir cuentas, el reporte destaca que el sistema bancario está bien desarrollado y que el crédito bancario es relativamente eficiente y el método de financiamiento más utilizado para inversionistas locales y extranjeros, ofreciendo varios instrumentos de crédito en un país donde el libre flujo de capitales es apoyado por el Gobierno.

Por otra parte, la ubicación estratégica, la economía dolarizada y el estatus como centro logístico, financiero y de comercio, hacen de Panamá un objetivo atractivo para lavadores de dinero.

El documento repasa las principales reformas legales aprobadas desde 2015 para armonizar la legislación con los estándares internacionales. Se refiere en concreto al nuevo marco legal de 2015 para prevenir el lavado de activos, las restricciones a las acciones al portador o la penalización de la defraudación fiscal, considerada además un delito precedente del blanqueo de capitales.

Aunque al momento de la redacción del informe no se conocía la decisión del Grupo de Acción Financiera sobre la lista gris, el reporte señala que la inclusión de Panamá podría derivar en una salida de capitales y en la pérdida de relaciones de corresponsalía.

No obstante, la expectativa del sector es que en esta ocasión el impacto sobre el centro bancario sea menor al sufrido en 2014, cuando se perdieron 74 líneas de corresponsalía.

Fincen dice que alerta no se debe usar arbitrariamente

El pasado viernes la Red de Control de Crímenes Financieros (Fincen), una agencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, emitió una alerta informando a los bancos de su país de la actualización de la lista del Grupo de Acción Financiera, en la que la única incorporación fue Panamá.

Esta alerta obliga a los bancos de Estados Unidos a aplicar medidas de diligencia debida ampliada en sus transacciones con Panamá, lo que eleva los costos operativos, poniendo presión sobre las líneas de corresponsalía.

No obstante, el supervisor señala que estos pasos adicionales no deberían poner en cuestión la capacidad de una institución financiera de mantener relaciones apropiadas con clientes u otras entidades financieras y no se debe usar para adoptar políticas de aversión al riesgo indiscriminadas con algún tipo de cliente o institución.

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