La crisis económica causada por el nuevo coronavirus tendrá un impacto notable en las finanzas del Estado.
La paralización de la actividad económica, reflejada en la suspensión de contratos laborales, el cierre de algunas empresas y la reducción de ingresos de muchas de las compañías que siguen operando se traduce en una menor recaudación para las arcas del Estado.
El nivel de la brecha entre ingresos y gastos se terminará definiendo durante el resto del año, pero solamente en el primer trimestre, el balance fiscal publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) arroja un déficit de $748.2 millones.
Esto, teniendo en cuenta que el primer caso del nuevo coronavirus se registró en marzo y, por lo tanto, los meses de enero y febrero se desenvolvieron con normalidad.
Según los registros de la Dirección General de Ingresos (DGI), hasta febrero los ingresos corrientes del gobierno central iban en aumento.
En marzo, tras la confirmación del primer caso de Covid-19, se fueron implementando paulatinamente medidas de aislamiento social y de paralización de actividades económicas, en un esfuerzo por contener la propagación del virus.
Además, se aprobaron medidas para aplazar el pago de impuestos hasta julio y así aliviar la carga fiscal de personas y empresas. Solo en marzo, la recaudación de ingresos corrientes del gobierno central registró una caída de 40.9% en comparación con el mismo mes del año anterior.
Olmedo Estrada, expresidente del Colegio de Economistas, señaló que en marzo se paga habitualmente el impuesto sobre la renta y que muchas empresas se acogieron a la prórroga concedida por el gobierno.
En las cifras acumuladas de todo el sector público no financiero en el trimestre, los ingresos totales sumaron $2,441 millones, un 7.4% o $196 millones menos que en el mismo periodo del año anterior.

Los analistas consultados coinciden en que en el segundo trimestre del año se agudizará la caída de ingresos, acentuando la presión para las cuentas públicas, así como sucede en el entorno familiar y empresarial. “No estábamos preparados para tres o cuatro meses de impacto negativo producto de la Covid-19”, apuntó Estrada.
En la misma línea, el exviceministro de Economía, Domingo Latorraca, señaló que “el contexto de la gravedad de la situación económica, en parte se refleja y reflejará en los datos fiscales”.
Latorraca considera que “para 2020 es fundamental reconocer que el balance fiscal será significativamente mayor a lo que hemos visto en mucho tiempo”.
Según la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, el límite de déficit para todo el ejercicio 2020 sería de 2.75% sobre el producto interno bruto (PIB). Solo en el primer trimestre, los $748.2 millones ya representan un 1.15% del PIB, que este año se contraerá por primera vez desde 1988. No obstante, con la declaración del Estado de Emergencia se suspenden los límites de déficit fiscal previstos en la ley.
El desempeño de la economía en las últimas décadas hace que Panamá afronte esta situación en una posición relativa mejor que otros países de América Latina, sostuvo Latorraca.
El también ingeniero industrial manifestó que será vital “cómo aumentar la eficiencia en el gasto, sobre todo en la parte de funcionamiento, mientras que el gasto de capital efectivo será clave para contrarrestar los efectos del gran reto económico”.
Por el momento, según lo que arrojan las cifras al primer trimestre, la mayor contención del gasto para compensar la caída de ingresos se produjo en la parte de inversión, una de las palancas utilizadas en el pasado para generar empleo y dinamizar la economía.
Los gastos totales del sector público no financiero sumaron $3,189.2 millones, $449.6 menos que en el mismo periodo del año anterior.
Mientras los gastos corrientes, es decir, el pago de las operaciones del Gobierno, tuvo un comportamiento similar, con una reducción de $9 millones o 0.3%, el gasto de capital pasó de $1,029 millones a $588.3 millones, es decir, $440.7 millones o 42.8% menos.
Ese pronunciado ajuste en el gasto de capital hizo que el déficit fiscal del primer trimestre descendiera al compararse con los $1,001 millones registrados en el primer trimestre de 2019, periodo previo al torneo electoral del año pasado, marcado por un aumento del gasto público a pesar de que los ingresos se estaban contrayendo.
