La purga operada por el poder turco tras la tentativa de sublevación militar afecta a grandes sectores de la sociedad, del ejército a los medios, pasando por las universidades y la magistratura.
Por ahora, cerca de 10 mil personas han sido detenidas y unas 50 mil despedidas o suspendidas. Mientras el presidente Recep Tayyip Erdogan sopesa una posible reinstauración de la pena de muerte en el país, la depuración se centra en personas cercanas o partidarias del predicador Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos desde 1999 y acusado de ser el instigador del golpe.
Unas 48 mil 800 personas, entre ellas numerosos funcionarios (varios miles de policías, gendarmes y docentes) han sido suspendidos o despedidos, según un recuento del diario Hürriyet. Al menos 9 mil 322 militares, magistrados y policías se enfrentan a un "proceso judicial", según el viceprimer ministro Numan Kurtulmus, aunque por el momento se ignora si esas personas están contabilizadas dentro de las 48 mil 800.
Mas de 6 mil militares han sido arrestados y más de 9 mil funcionarios del Ministerio del Interior, la mayoría policías y gendarmes, despedidos.

Al menos 188 generales y almirantes han sido puestos bajo arresto, según la agencia progubernamental Anadolu, y 26 más, entre ellos el jefe de la Fuerza Aérea, el general Akin Oztürk, se encuentran en detención provisional, acusados de "intento de subvertir el orden constitucional" y de "tentativa de asesinato" del presidente Erdogan.
Entre los militares arrestados figuran asimismo dos pilotos que participaron en noviembre de 2015 en el derribo de un bombardero ruso en la frontera siria, según un responsable turco. Inmediatamente después de la intentona golpista se emitieron peticiones de detención preventiva contra 2 mil 854 jueces y fiscales.
Según la Unión Sindical de Magistrados (USM) francesa, "numerosos magistrados han sido encarcelados con sus familias". Más de 200 empleados de los servicios del primer ministro han sido despedidos, al igual que medio millar de la agencia de Asuntos Religiosos, según Anadolu.
El Consejo de Enseñanza Superior (YÖK) ha exigido la renuncia a mil 577 rectores y decanos de las universidades públicas y de las que están vinculadas a fundaciones privadas, según la misma agencia.
El YÖK prohibió este miércoles a los profesores universitarios los viajes de trabajo al extranjero y urgió a las universidades con profesores que realizan misiones en el extranjero que los hagan regresar al país lo antes posible.
El organismo público instó igualmente a los rectores "libres de sospecha" a "examinar urgentemente la situación de todo el personal docente y administrativo" vinculado al clérigo Fethullah Gülen, al que se ha acusado de orquestar el golpe de Estado. Los rectores deben exponer sus conclusiones el 5 de agosto.
El martes, el gobierno suspendió a 15 mil 200 empleados de la educación estatal. Según Hurriyet, se retirará la licencia a 21 mil empleados de la educación privada, que tendrán prohibido enseñar a partir de ahora.
El Alto Consejo de Radio y Televisión turco (RTÜK) anunció que había retirado las licencias a una veintena de cadenas de televisión y radio cercanas a Gülen, es decir, los medios vinculados a FETÖ/PDY, acrónimos del movimiento de Fethullah Gülen. Según Anadolu, la decisión concierne a 24 cadenas y 34 periodistas considerados cercanos a Gülen.
