En la Comisión de Gobierno, Benicio Robinson manda con la maña de quien lleva años aprendiendo a contar los votos antes de que se levanten las manos.
Escudriña con la mirada, habla por teléfono, pide documentos, de vez en cuando cuenta un chiste y no escatima puyas contra sus críticos. También se jacta de su kilometraje en la política.
El miércoles 26 de agosto, en medio de una sesión de la comisión que preside, se encargó de recordárselo a sus colegas: “A estas alturas, después de 40 años, no me van a robar la calma presidiendo una comisión”.
Ese pulso, sin embargo, es precisamente el problema para quienes durante dos años han intentado empujar una agenda anticorrupción a través de esa misma instancia.
La Comisión de Gobierno, Justicia y Asuntos Constitucionales es el filtro de cualquier reforma al Código Penal en materia de delitos contra la administración pública, pero, de acuerdo con los diputados de Vamos, también es el escollo para el avance de la agenda anticorrupción en el Legislativo.
Con Robinson, presidente del Partido Revolucionario Democrático (PRD), instalado en la presidencia desde julio de este año, esa tendencia se consolidó, solo que con un estilo distinto al de su antecesor, Luis Eduardo Camacho, del partido oficialista Realizando Metas (RM).
Bajo su mando, la comisión rechazó en octubre de 2025 las dos iniciativas anticorrupción que había presentado el procurador Luis Carlos Gómez: una ley general anticorrupción y una reforma penal que castigaba con hasta seis años de cárcel a los funcionarios que cobraran sin prestar servicio.
Roberto Zúñiga, de Vamos, intentó en varias ocasiones que se prohijara su propuesta para declarar la imprescriptibles los delitos contra la administración pública, pero no tuvo suerte.
Algo similar le ocurrió a varios de sus colegas.
Camacho, en cambio, institucionalizó la frase “Mientras más me ponen presión, más lento me pongo”.
Su argumento oficial era otro: que la mayoría de las propuestas buscaban endurecer penas sin que eso, a su juicio, tuviera efecto disuasivo real.
Robinson comparte la directiva de la comisión con Julio De la Guardia, diputado del oficialista Cambio Democrático (vicepresidente), y con Camacho como secretario.
Uno de los mantras del perredista al frente de la comisión es que él prohijará, es decir, admitirá a debate, todo proyecto que llegue a la comisión, sin importar de qué bancada venga.
El miércoles, por ejemplo, la comisión de Robinson admitió dos propuestas. La primera, del diputado del Molirena, Isaac Mosquera, abre la puerta al olvido de algunos delitos de corrupción y blanqueo de capitales.
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La segunda, de la diputada oficialista Dana Castañeda, tipifica como delito contra el honor el uso de inteligencia artificial para fabricar contenido falso que dañe la reputación de una persona.
Pero ya Camacho prometió que introducirá una disposición para eliminar la prohibición que impide a los funcionarios públicos recurrir a la vía penal para perseguir a aquellos ciudadanos que presuntamente les han calumniado o afectado su honor.
Ninguno de los dos proyectos endurece las penas contra la corrupción. Al contrario.
El estilo de la casa
En la comisión también está Osman Gómez, un veterano político de Chiriquí que ha saltado de partido en partido.
“Yo le voy a pedir al presidente (a Robinson) que después nos reunamos, porque si algún diputado vota siempre en contra de los proyectos que nosotros presentamos, ese diputado no va a esperar que nosotros lo apoyemos. Y esta es una verdad de la Asamblea Nacional (...) Diputado que no colabora con diputados no se les puede seguir apoyando tampoco. Hay que ser claro en la vida”, dijo para enviarle un mensaje a la diputada de Vamos, Alexandra Brenes, quien había rebatido aspectos de la propuesta de Mosquera.
En otras palabras: el respaldo a un proyecto se mide por la reciprocidad de quien lo firma.
Robinson, por su parte, tomó la palabra para adelantar que “próximamente” la comisión discutirá la reforma al Código Electoral, ya consensuada por el Tribunal Electoral, y pidió “cordura” a sus colegas.
Prometió ser “estricto” para que el debate se cumpla. Pero guardó su frase más filosa para tirarle un dardo a Vamos.
“Lo que no vamos a permitir es que digan en incidencias que ellos presentaron los proyectos que van a salvar la comunidad y que nosotros los tenemos engavetados. No cumplió. Se vota, y si no pasó, se va a una trituradora. Aquí todos somos elegimos por voto popular, y cada voto aquí vale”, pronunció.
El otro lado del salón
En lo que va de la legislatura que comenzó el pasado 1 de julio, Zúñiga ha presentado al menos tres proyectos contra la corrupción: uno que declara imprescriptibles los delitos contra la administración pública, otro que recorta privilegios a funcionarios y un tercero sobre enriquecimiento injustificado de particulares.
En conjunto, la bancada de Vamos ha presentado 14 propuestas anticorrupción desde el 1 de julio de 2024.
Zúñiga calificó de “nefasto” que no avancen y fue más allá. Manifestó que es una muestra de que los partidos tradicionales no quieren combatir la corrupción, porque hacerlo equivaldría a erradicar su propia supervivencia.

