Mientras el presidente, Ricardo Martinelli, busca ponerse a distancia del caso de corrupción internacional que se investiga en Italia, su nombre continúa apareciendo en las averiguaciones.
Los fiscales de Nápoles ordenaron a la Policía, el pasado 6 de noviembre, allanar el domicilio de Valter Lavítola, a la luz de nuevos testimonios que revelaron que, según el propio Lavítola, el presidente Martinelli habría estado en su casa en una cita clandestina, mientras el delincuente italiano cumplía pena de prisión.
Aunque Martinelli no puede ser imputado, los fiscales lo incluyeron en una lista en la que figuran la alcaldesa Roxana Méndez; el primo del Presidente, Frankie Martinelli, y el empresario Rogelio Oruña, muy cercano al gobernante, todos claramente “protagonistas” de la “corrupción pasiva” (llamada así al ser la parte receptora de las coimas), y cuyo rol ayudaría a probar el caso, según sostienen los fiscales italianos.
