La presencia de cocodrilos en sectores urbanos de la ciudad de Panamá mantiene en alerta al Ministerio de Ambiente (Miambiente), que desarrolla un programa de monitoreo científico y evaluación de riesgo en áreas como Clayton, Albrook y Diablo, donde son frecuentes las interacciones entre estos reptiles y las personas.
Las inspecciones, encabezadas por especialistas del departamento de Biodiversidad de la entidad, buscan identificar los ejemplares presentes en estos sectores, conocer sus desplazamientos y determinar cuáles representan un riesgo para la población.
La investigadora Miryam Venegas-Anaya, conocida como la “doctora cocodrilo”, explicó que los animales capturados son sometidos a mediciones morfométricas, pesaje y marcaje. Esta información permite dar seguimiento a los ejemplares, conocer sus desplazamientos y generar datos científicos para fortalecer el manejo de la especie.
Cada ejemplar también es sometido a una evaluación técnica de riesgo. Cuando el resultado indica un nivel de riesgo bajo o medio, el animal es liberado en el mismo sitio donde fue capturado y permanece bajo monitoreo periódico para evaluar su comportamiento.
Como parte de estas acciones, Miambiente reubicó recientemente un caimán de gran tamaño que habitaba en Albrook. Según la entidad, la medida tuvo como objetivo evitar posibles conflictos con otros reptiles presentes en el área. Los demás ejemplares reportados continúan en evaluación, por lo que aún no se ha determinado cuántos podrían ser reubicados.

Las labores se desarrollan en sectores donde convergen áreas boscosas, quebradas y zonas residenciales, condiciones que favorecen la presencia del cocodrilo americano (Crocodylus acutus) y aumentan la probabilidad de encuentros con personas.
Paralelamente, Miambiente elabora el Protocolo de Contingencia para el Manejo de las Interacciones Negativas entre el Cocodrilo Americano (Crocodylus acutus) y los Seres Humanos, documento que se encuentra en consulta pública y que desarrolla junto con el Centro de Estudios Multidisciplinarios en Ciencias, Ingeniería y Tecnología (Cemcit-AIP) de la Universidad Tecnológica de Panamá.
La institución también mantiene un programa de educación ambiental dirigido a las comunidades ubicadas en áreas donde habita la especie. Durante los últimos tres meses ha realizado patrullajes, distribuido material informativo y desarrollado jornadas de sensibilización en El Chorrillo. Estas actividades se extenderán próximamente a Don Bosco, Pacora y comunidades cercanas al río Matasnillo.
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Miambiente recomienda a la población mantener una distancia prudente de los cocodrilos, evitar alimentarlos y no dejar restos de comida o pescado cerca de ríos, esteros, manglares y otros cuerpos de agua, ya que estas prácticas alteran el comportamiento natural de los animales y aumentan el riesgo de interacción con las personas.
Los avistamientos pueden reportarse a través de la línea 311 o de los canales oficiales de la entidad para que personal especializado evalúe la situación y determine si es necesaria alguna intervención.

