


El pueblo francés de Villars-Fontaine cede cada año las paredes de una antigua cantera a un grupo de artistas callejeros internacionales, para llenarlas de color.



Unas peculiares estructuras rojas de cemento proliferan desde hace unas semanas en las calles de París. Las autoridades están experimentando un sistema de urinarios "ecológicos" que divierten a los turistas, pero provocan molestias entre los residentes.


