Hace 17 añosEl presidente Martinelli ha confirmado públicamente lo que por tanto tiempo los medios denunciaron. El patrimonio público ha sido abusado en perjuicio del Estado por unos cuantos allegados al poder. Las concesiones solapadas, las autorizaciones secretas, las titulaciones de tierra y los permisos fuera de línea tienen -además del pillaje privado- otro elemento en común: la cercanía al poder de los beneficiarios, los mismos que se van rotando cada cinco años, en los mismos pasillos o salones, lucrando por igual, ya sea cuando gobernó Pérez Balladares o los arnulfistas de Moscoso, o la tristemente célebre patria nueva torrijista.
Hace 17 añosEl presidente Martinelli ha confirmado públicamente lo que por tanto tiempo los medios denunciaron. El patrimonio público ha sido abusado en perjuicio del Estado por unos cuantos allegados al poder. Las concesiones solapadas, las autorizaciones secretas, las titulaciones de tierra y los permisos fuera de línea tienen -además del pillaje privado- otro elemento en común: la cercanía al poder de los beneficiarios, los mismos que se van rotando cada cinco años, en los mismos pasillos o salones, lucrando por igual, ya sea cuando gobernó Pérez Balladares o los arnulfistas de Moscoso, o la tristemente célebre patria nueva torrijista.
Hace 17 añosA escondidas, tras el manto de una vergonzosa beatería –aprobando leyes para celebrar el mes de la Biblia– la pasada Asamblea Nacional ocultaba más que escandalosos pecados. Los privilegios, los lujos y el derroche eran las debilidades por las que muchos diputados vendieron algo más que sus inmortales almas.
Hace 17 añosA escondidas, tras el manto de una vergonzosa beatería –aprobando leyes para celebrar el mes de la Biblia– la pasada Asamblea Nacional ocultaba más que escandalosos pecados. Los privilegios, los lujos y el derroche eran las debilidades por las que muchos diputados vendieron algo más que sus inmortales almas.
Hace 17 añosLa ilegalidad del PH Plaza Independencia no es la más grave de las patrocinadas por la administración Navarro-Salas, pero sí la más emblemática.
Hace 17 añosEl ingeniero municipal ya tiene ante sí retos importantes. Está claro que la ciudad es bastante hostil para el peatón como para ignorar que hay compañías constructoras que se han apoderado de aceras, calles y servidumbres, como si aquí reinara la ley del más poderoso. Y aunque así fue durante la última década, el Municipio tiene el deber de corregir los errores del pasado y velar por los derechos violados alegremente por estas empresas, que no solo se apropian de lo ajeno, sino que lo destruyen, en abierta burla a las disposiciones vigentes.
Hace 17 añosEl ingeniero municipal ya tiene ante sí retos importantes. Está claro que la ciudad es bastante hostil para el peatón como para ignorar que hay compañías constructoras que se han apoderado de aceras, calles y servidumbres, como si aquí reinara la ley del más poderoso. Y aunque así fue durante la última década, el Municipio tiene el deber de corregir los errores del pasado y velar por los derechos violados alegremente por estas empresas, que no solo se apropian de lo ajeno, sino que lo destruyen, en abierta burla a las disposiciones vigentes.
Hace 17 añosHace un tiempo, tímidamente circuló la idea de convertir la antigua sede de la Embajada de Estados Unidos en un museo. La iniciativa es meritoria y vale la pena considerarla seriamente. Nuestra capital, casi huérfana de museos y vida cultural, encontraría en la edificación sobre la Avenida Balboa un sitio ideal para el Museo de Arte Contemporáneo, cediéndole así a una asociación sin fines lucrativos un espacio apropiado para exhibir permanentemente la mejor colección de plástica nacional, y darle un empuje a una institución que ha sobrevivido por décadas con esfuerzos privados y que contribuye a la promoción cultural y a la excelencia artística.
Hace 17 añosHace un tiempo, tímidamente circuló la idea de convertir la antigua sede de la Embajada de Estados Unidos en un museo. La iniciativa es meritoria y vale la pena considerarla seriamente. Nuestra capital, casi huérfana de museos y vida cultural, encontraría en la edificación sobre la Avenida Balboa un sitio ideal para el Museo de Arte Contemporáneo, cediéndole así a una asociación sin fines lucrativos un espacio apropiado para exhibir permanentemente la mejor colección de plástica nacional, y darle un empuje a una institución que ha sobrevivido por décadas con esfuerzos privados y que contribuye a la promoción cultural y a la excelencia artística.
Hace 17 añosEl desmadre de Amador –ese truculento conjunto de concesiones dadas en lo que algún día fue la joya de la corona de las áreas revertidas– es el producto de la negligencia gubernamental y la codicia privada. Allí ha ido a parar –salvo contadas y meritorias excepciones– un clan de negociantes que ha tomado cosa ajena sin sonrojarse, sin pagar, y sin escrúpulos.