Hace 23 añosPostulados los cuatro candidatos presidenciales para las elecciones de mayo del 2004, la política electoral entra en su etapa crucial de presentación de programas y propuestas de gobierno. Sin duda, loables proyectos y promesas saldrán a la luz, algunas de ellas concretizables, pero, como siempre, la mayoría con fines demagógicos para hacer caer a los incautos electores. Frente a esa cantidad de propuestas vagas y para evitar males como los ya conocidos tras la experiencia de tres presidentes en la era post dictadura, lo lógico es que conocidos los candidatos también se devele quiénes los acompañarán en el futuro gabinete, de ganar las elecciones. Deben anunciar a quiénes preferirán de reemplazos para procuradores de la Nación y la Administración; magistrados de la Corte Suprema de Justicia; directores del Ente Regulador y la Clicac; gerentes de la Caja de Ahorros y del Banco Nacional, de manera que podamos debatir sobre el futuro equipo de trabajo, además de los programas y propuestas, porque, como reza el refrán: "dime con quién andas y te diré quién eres".
Hace 23 añosPostulados los cuatro candidatos presidenciales para las elecciones de mayo del 2004, la política electoral entra en su etapa crucial de presentación de programas y propuestas de gobierno. Sin duda, loables proyectos y promesas saldrán a la luz, algunas de ellas concretizables, pero, como siempre, la mayoría con fines demagógicos para hacer caer a los incautos electores. Frente a esa cantidad de propuestas vagas y para evitar males como los ya conocidos tras la experiencia de tres presidentes en la era post dictadura, lo lógico es que conocidos los candidatos también se devele quiénes los acompañarán en el futuro gabinete, de ganar las elecciones. Deben anunciar a quiénes preferirán de reemplazos para procuradores de la Nación y la Administración; magistrados de la Corte Suprema de Justicia; directores del Ente Regulador y la Clicac; gerentes de la Caja de Ahorros y del Banco Nacional, de manera que podamos debatir sobre el futuro equipo de trabajo, además de los programas y propuestas, porque, como reza el refrán: "dime con quién andas y te diré quién eres".
Hace 23 añosLas declaraciones del viceministro de Economía de que el Gobierno no ha tenido la voluntad política para enfrentar la crisis de la Caja del Seguro Social pone de manifiesto lo que la comunidad ya sabía, pero que hasta ahora el Ejecutivo no había reconocido: la administración Moscoso no hará nada para salvar de la quiebra a los programas de la Caja. Además, reiterar públicamente que se cometió un error al designar al director de esa entidad, pero sin hacer nada al respecto, evidencia también que el propósito del diálogo por la Caja era ganar tiempo para no tener que tomar ninguna decisión concreta. Los problemas financieros y administrativos de la Caja son muy serios y jugar con ellos de esa forma representa una soberana irresponsabilidad. Si de verdad el Gobierno quisiera resolver el problema de Jované, y el de la Caja, cambiaría la ley, como lo ha hecho en muchas ocasiones en otras instituciones. Ya es tiempo entonces de que los dignatarios del Gobierno asuman la responsabilidad por lo que dicen, pero no hacen.
Hace 23 añosLas declaraciones del viceministro de Economía de que el Gobierno no ha tenido la voluntad política para enfrentar la crisis de la Caja del Seguro Social pone de manifiesto lo que la comunidad ya sabía, pero que hasta ahora el Ejecutivo no había reconocido: la administración Moscoso no hará nada para salvar de la quiebra a los programas de la Caja. Además, reiterar públicamente que se cometió un error al designar al director de esa entidad, pero sin hacer nada al respecto, evidencia también que el propósito del diálogo por la Caja era ganar tiempo para no tener que tomar ninguna decisión concreta. Los problemas financieros y administrativos de la Caja son muy serios y jugar con ellos de esa forma representa una soberana irresponsabilidad. Si de verdad el Gobierno quisiera resolver el problema de Jované, y el de la Caja, cambiaría la ley, como lo ha hecho en muchas ocasiones en otras instituciones. Ya es tiempo entonces de que los dignatarios del Gobierno asuman la responsabilidad por lo que dicen, pero no hacen.
Hace 23 añosLos partidos políticos -que hoy son sinónimo de corrupción y vergüenza- tienen la ineludible responsabilidad de revertir la crisis de credibilidad que los afecta. Para lograrlo, es necesario que cambien de actitud, ya que su misión debe estar consagrada a la búsqueda del bienestar colectivo y no para amasar una fortuna personal. Pareciera que la mayoría de los políticos pretende la conquista del poder con el único propósito de acomodarse, de hacer de él un arma para torcer brazos, encumbrarse y desde allí enriquecerse. Es evidente entonces que los papeles -y propósitos- se han invertido, de ahí la necesidad de un cambio profundo y verdadero. Pero, como están las cosas, será muy difícil que tal reforma se produzca en el corto plazo, pues los llamados a promoverla son, precisamente, los que se benefician con no hacer nada. Y ese es un error que se paga caro en las urnas. La experiencia demuestra que los políticos cuyo discurso es la demagogia y el populismo terminan en muchas ocasiones en el cementerio del descrédito y el olvido, arrepentidos de no haber hablado con la verdad y de no haber vivido como hombres y mujeres de bien.
Hace 23 añosLos partidos políticos -que hoy son sinónimo de corrupción y vergüenza- tienen la ineludible responsabilidad de revertir la crisis de credibilidad que los afecta. Para lograrlo, es necesario que cambien de actitud, ya que su misión debe estar consagrada a la búsqueda del bienestar colectivo y no para amasar una fortuna personal. Pareciera que la mayoría de los políticos pretende la conquista del poder con el único propósito de acomodarse, de hacer de él un arma para torcer brazos, encumbrarse y desde allí enriquecerse. Es evidente entonces que los papeles -y propósitos- se han invertido, de ahí la necesidad de un cambio profundo y verdadero. Pero, como están las cosas, será muy difícil que tal reforma se produzca en el corto plazo, pues los llamados a promoverla son, precisamente, los que se benefician con no hacer nada. Y ese es un error que se paga caro en las urnas. La experiencia demuestra que los políticos cuyo discurso es la demagogia y el populismo terminan en muchas ocasiones en el cementerio del descrédito y el olvido, arrepentidos de no haber hablado con la verdad y de no haber vivido como hombres y mujeres de bien.
Hace 23 añosEn forma sistemática, Panamá ha perdido, en los últimos años, escalones en el 'ranking' mundial de desarrollo humano. En el informe de 2003, al ser desplazado por Bulgaria y Malasia, perdió la posición 57 y se situó en la 59. Con el proceso de desaceleración por el que está atravesando la economía nacional desde finales de la década pasada, se ha registrado un leve estancamiento en los indicadores socio-económicos, situación que tiende a empeorarse con la falta de crecimiento, la contracción del ingreso y el aumento del desempleo. Panamá aventaja a buena parte de las naciones de Latinoamérica en los indicadores económicos, educativos y sanitarios. En determinadas zonas del país, donde campea la extrema pobreza, esos indicadores, sin embargo, son similares a los de las naciones más desfavorecidas de la región. En la mayoría de los distritos indígenas y otras áreas rurales existen urgentes necesidades de trabajo y alimento, y son precarias las viviendas, las instalaciones sanitarias y las fuentes de agua potable, y es alta la desnutrición infantil y baja la escolaridad. El estancamiento panameño en materia de desarrollo humano debe ser revertido y para ello los dirigentes del país deben afrontarlo, con realismo y sin demagogias.
Hace 23 añosEn forma sistemática, Panamá ha perdido, en los últimos años, escalones en el 'ranking' mundial de desarrollo humano. En el informe de 2003, al ser desplazado por Bulgaria y Malasia, perdió la posición 57 y se situó en la 59. Con el proceso de desaceleración por el que está atravesando la economía nacional desde finales de la década pasada, se ha registrado un leve estancamiento en los indicadores socio-económicos, situación que tiende a empeorarse con la falta de crecimiento, la contracción del ingreso y el aumento del desempleo. Panamá aventaja a buena parte de las naciones de Latinoamérica en los indicadores económicos, educativos y sanitarios. En determinadas zonas del país, donde campea la extrema pobreza, esos indicadores, sin embargo, son similares a los de las naciones más desfavorecidas de la región. En la mayoría de los distritos indígenas y otras áreas rurales existen urgentes necesidades de trabajo y alimento, y son precarias las viviendas, las instalaciones sanitarias y las fuentes de agua potable, y es alta la desnutrición infantil y baja la escolaridad. El estancamiento panameño en materia de desarrollo humano debe ser revertido y para ello los dirigentes del país deben afrontarlo, con realismo y sin demagogias.
Hace 23 añosCada promesa es una deuda, dice el proverbio. Por sus acciones, se puede deducir que la presidenta Moscoso prefiere poner en práctica la máxima popular de que el individuo que tiende a prometer tiende a olvidar. Por enésima vez y cuando ha ostentado cuatro años el poder, Moscoso vuelve a manifestar su voluntad de derogar el conjunto de las 'leyes mordaza', que, ella admite, “afectan mucho la libertad de expresión”, y por consiguiente -puede añadirse- el adecuado ejercicio de la democracia. El jefe de Estado, magistrados, jueces, gobernadores, alcaldes y agentes del Ministerio Público que se sienten ofendidos están facultados, según legislaciones jurásicas, a decretar el castigo del emisor de la supuesta ofensa. La Relatoría de Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA) considera “una protección injustificada” en beneficio de los funcionarios estas leyes de desacato. A ellas se suman la de calumnia e injuria e incluso un decreto de gabinete de 1969, en pleno régimen militar, que establece la censura previa. La materia fue debidamente estudiada en dos comisiones de trabajo designadas hace algunos años por el Ministerio de Gobierno y Justicia. Entonces no hubo voluntad política para eliminar las 'leyes mordaza'. Presidenta, honre su palabra, y no espere el último día de su mandato para derogarlas.
Hace 23 añosCada promesa es una deuda, dice el proverbio. Por sus acciones, se puede deducir que la presidenta Moscoso prefiere poner en práctica la máxima popular de que el individuo que tiende a prometer tiende a olvidar. Por enésima vez y cuando ha ostentado cuatro años el poder, Moscoso vuelve a manifestar su voluntad de derogar el conjunto de las 'leyes mordaza', que, ella admite, “afectan mucho la libertad de expresión”, y por consiguiente -puede añadirse- el adecuado ejercicio de la democracia. El jefe de Estado, magistrados, jueces, gobernadores, alcaldes y agentes del Ministerio Público que se sienten ofendidos están facultados, según legislaciones jurásicas, a decretar el castigo del emisor de la supuesta ofensa. La Relatoría de Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA) considera “una protección injustificada” en beneficio de los funcionarios estas leyes de desacato. A ellas se suman la de calumnia e injuria e incluso un decreto de gabinete de 1969, en pleno régimen militar, que establece la censura previa. La materia fue debidamente estudiada en dos comisiones de trabajo designadas hace algunos años por el Ministerio de Gobierno y Justicia. Entonces no hubo voluntad política para eliminar las 'leyes mordaza'. Presidenta, honre su palabra, y no espere el último día de su mandato para derogarlas.