Hace 2 añosCuando la política adopta posturas, inevitablemente encuentra reacciones y resistencia. No hay manera de participar sin enfrentar cuestionamientos. No hay manera de lograr cambios sin tomar acción. No hay manera de involucrarse sin cometer errores.
Hoy, muchos celebran los tropiezos de Vamos. Nosotros, en cambio, esperamos que estas dificultades sean una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. La esperanza en los jóvenes no debe desvanecerse por una diferencia mal manejada en el camino.
El desafío de transformar la política implica aprender a trabajar con las diferencias, no a anularlas. La ciudadanía les ha confiado una enorme responsabilidad y la barra está alta. Ojalá logren superar esta experiencia, fortalecerse y reafirmar su compromiso de cambiar la forma en que se hace política en Panamá.
Hace 2 añosEn el ámbito político de Panamá, cuando faltan los argumentos, se recurre a la descalificación personal. Esto ha quedado claro en el debate sobre la reforma a la Caja de Seguro Social (CSS), donde el sexismo y la homofobia han sido utilizados para atacar al adversario. Las declaraciones de figuras como Benicio Robinson y los recientes comentarios y acciones de diputados jóvenes como Raphael Buchanan y Walkiria Chandler evidencian que este juego de podredumbre, explotado hasta los límites por Jairo Bolota Salazar, sigue vigente. La CSS es un tema crucial que exige consensos, pero respetando el derecho al disenso. La política no puede quedar atrapada en un círculo de insultos que solo desvían la atención de lo importante: el bienestar ciudadano. Cada minuto perdido en ataques es un minuto menos para encontrar soluciones urgentes. Panamá necesita políticos a la altura de sus desafíos, no figuras que recurran a denigrar a quienes piensan distinto. Es hora de exigir un debate serio, con responsabilidad y respeto. La ciudadanía lo demanda.