[NO PODEMOS PERDERNOS DE VISTA]
Bob Herbert | Hace 16 añosUna tarde, conducía de Washington a Nueva York, cuando un automóvil se acercó muy rápido. Pude ver que la conductora hablaba por un teléfono celular. Estaba a punto de moverme al carril central para quitarme de su camino, cuando de pronto viró bruscamente y se metió en ese carril para rebasarme por la derecha todavía platicando. Siguió cambiándose peligrosamente de un carril a otro, acelerando por la autopista. Unos días después, hablaba con un tipo que conduce a diario entre Nueva York y Nueva Jersey. Coloca su computadora portátil en el asiento delantero para poder ver DVD mientras maneja. “Solo lo hago en el tránsito”, dijo. “No es la gran cosa”.