[CRÍTICA A LA CONSTITUCIÓN]
Jorge Ramos | Hace 17 añosPara Oscar Arias, el presidente costarricense, lo que ocurrió el 28 de junio en Honduras sólo tiene un nombre: golpe de Estado. “Un golpe, aunque se vista de seda, golpe se queda”, citó Arias recientemente en un discurso. Pero Arias, quien ha sido uno de los mediadores en el conflicto, aún tiene la esperanza que la democracia regrese a ese país centroamericano y que el ejemplo golpista no se propague por toda la región. “Lo peor que puede ocurrir en Honduras es que no haya un clima de tranquilidad para poder llevar a cabo el proceso electoral”, me dijo Arias en una reciente entrevista vía satélite desde su casa en San José.