Eduardo Ulibarri | Hace 18 añosEl triunfo de Mauricio Funes y la ex guerrilla del FMLN en las elecciones presidenciales de El Salvador abre la oportunidad de que el país supere dos pesados lastres que han limitado su consolidación democrática: el continuismo y la polarización.
Gina Montaner | Hace 18 años“Pero es que ya no quieren ni leer libros”, me dijo una buena amiga. Hablábamos de nuestros hijos, de los chicos en general. Ahora son la generación del milenio. Así los han catalogado.
Hace 18 añosEl papa Benedicto XVI ha aterrizado en Camerún alertando contra el uso del preservativo. Para el Pontífice, el sida no se combate con la distribución de ese protector del contagio, que, al contrario, “aumenta el problema”. No es la primera vez que el Vaticano clama contra el uso del condón. Pero insistir en ello, en la primera visita de Ratzinger a África, llena de estupor y congoja.
José Antonio Zarraluqui | Hace 18 añosHemos tenido de visita en Estados Unidos (EU) al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, un tipo simpatiquísimo que logró reelegirse y conserva un porcentaje de aprobación alto, a pesar de los inmensos escándalos por corrupción de sus colaboradores íntimos. Lo curioso de su viaje a Washington –todavía el centro del poder mundial– es que no lo ha realizado en nombre propio o en procura de ventajas para su país, sino como una especie de representante del subcontinente latinoamericano, papel que siempre se creyó desempeñaría México.
Carlos Alberto Montaner | Hace 18 añosMauricio Funes, el presidente electo de El Salvador, está colocado frente a un dilema potencialmente devastador: o dedica su paso por el gobierno a mejorar sustancialmente la democracia liberal y el régimen de economía de mercado que le han abierto las puertas del poder en unas elecciones limpias, o se empeña en demoler una y otro para incorporar a su país a la crispada familia del “socialismo del siglo XXI”, como le susurran al oído los elementos más radicales del FMLN, y como desde Caracas le sugiere a gritos el señor Hugo Chávez, pintoresco apóstol de esa delirante utopía.
José Antonio Zarraluqui | Hace 18 añosHemos tenido de visita en Estados Unidos (EU) al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, un tipo simpatiquísimo que logró reelegirse y conserva un porcentaje de aprobación alto, a pesar de los inmensos escándalos por corrupción de sus colaboradores íntimos. Lo curioso de su viaje a Washington –todavía el centro del poder mundial– es que no lo ha realizado en nombre propio o en procura de ventajas para su país, sino como una especie de representante del subcontinente latinoamericano, papel que siempre se creyó desempeñaría México.
Carlos Alberto Montaner | Hace 18 añosMauricio Funes, el presidente electo de El Salvador, está colocado frente a un dilema potencialmente devastador: o dedica su paso por el gobierno a mejorar sustancialmente la democracia liberal y el régimen de economía de mercado que le han abierto las puertas del poder en unas elecciones limpias, o se empeña en demoler una y otro para incorporar a su país a la crispada familia del “socialismo del siglo XXI”, como le susurran al oído los elementos más radicales del FMLN, y como desde Caracas le sugiere a gritos el señor Hugo Chávez, pintoresco apóstol de esa delirante utopía.
Carlos Alberto Montaner | Hace 18 añosMauricio Funes, el presidente electo de El Salvador, está colocado frente a un dilema potencialmente devastador: o dedica su paso por el gobierno a mejorar sustancialmente la democracia liberal y el régimen de economía de mercado que le han abierto las puertas del poder en unas elecciones limpias, o se empeña en demoler una y otro para incorporar a su país a la crispada familia del “socialismo del siglo XXI”, como le susurran al oído los elementos más radicales del FMLN, y como desde Caracas le sugiere a gritos el señor Hugo Chávez, pintoresco apóstol de esa delirante utopía.
José Antonio Zarraluqui | Hace 18 añosHemos tenido de visita en Estados Unidos (EU) al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, un tipo simpatiquísimo que logró reelegirse y conserva un porcentaje de aprobación alto, a pesar de los inmensos escándalos por corrupción de sus colaboradores íntimos. Lo curioso de su viaje a Washington –todavía el centro del poder mundial– es que no lo ha realizado en nombre propio o en procura de ventajas para su país, sino como una especie de representante del subcontinente latinoamericano, papel que siempre se creyó desempeñaría México.
Carlos Alberto Montaner | Hace 18 añosMauricio Funes, el presidente electo de El Salvador, está colocado frente a un dilema potencialmente devastador: o dedica su paso por el gobierno a mejorar sustancialmente la democracia liberal y el régimen de economía de mercado que le han abierto las puertas del poder en unas elecciones limpias, o se empeña en demoler una y otro para incorporar a su país a la crispada familia del “socialismo del siglo XXI”, como le susurran al oído los elementos más radicales del FMLN, y como desde Caracas le sugiere a gritos el señor Hugo Chávez, pintoresco apóstol de esa delirante utopía.