[COOPERACIÓN HUMANITARIA]
Víctor Corcoba Herrero | Hace 9 añosLa identidad humana halla su pujanza en el testimonio, en el quehacer diario que nos transforma y ensancha el corazón, en la vida misma que nos hace crecer y resistir a las muchas cruces que nos sembramos unos hacia otros, para desgracia de todos. En efecto, son muchos los conflictos que se cobran la existencia de muchas personas en todo el planeta. Cada amanecer son más los niños que dejan la escuela, las familias que abandonan sus hogares, los seres humanos que huyen desesperadamente. Deberíamos detener este sufrimiento, con más asistencia humanitaria, con más corazón para aislar a los que no tienen alma, pues son puro veneno destructor. Por eso, tan importante como llamar a la calma es abordar sus causas subyacentes de manera irrevocable. Necesitamos, por tanto, una fuerza internacional que nos aglutine a todos, y proporcione los apoyos necesarios para poner fin a estos lobos con fisionomía de persona. Así, hemos de decir ¡basta!, para superar esta forma de vida voraz. Estamos hechos para vivir, no para matarnos en inútiles guerras, por muy creciente que sea el número de malhechores.